jueves, 25 de marzo de 2010

Simulacro de incendio

Hace exactamente una semana, el jueves pasado, se realizó en el colegio un simulacro de incendios. El departamento de Educación Física lleva años organizando la reacción que se espera de nosotros en caso de incendio. Normalmente lo hacemos bastante bien, para qué vamos a mentir. En portería se avisa del peligro y se señala la salida, dejamos las clases, para regocijo de los niños, cerramos puertas y ventanas, los alumnos delegados están pendientes de sus funciones, bajamos la escalera y salimos en fila, sin nervios y sin correr (mi ritmo de marcha ha sido menor en el simulacro que el de cada día, y me ha costado muchísimo, sabiendo, además, que podría haber un incendio),...
Total, todo el colegio implicado en una actividad necesaria y obligatoria cada año.¿Todo el colegio?...No...: hay un grupo de irreductibles vecinos que debieron de quedarse luchando contra las llamas en un ala del colegio, los seminaristas, a los que echamos de menos una vez comprobamos que estábamos a salvo en la plaza de San Andrés.
El que sí que nos acompañó (y, por cierto, los niños pasaron un rato estupendo con él en la plaza) fue el Padre Alexis. A nuestro capellán lo pilló el fuego mientras estaba confesando a un grupo de niños (no olvidemos que con simulacro o sin él, estamos en Cuaresma). Son almas que habrían sido salvadas en caso de incendio real, al estar en paz con Dios. Tras el simulacro, continuaron con la reconciliación.

Nada más de momento. Algunos alumnos deberían hacer de vez en cuando un simulacro de estudio. A ver qué tal las notas de final de trimestre.

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