domingo, 25 de abril de 2010

Peter Pan

La mayoría de los alumnos de 4º A formaron un grupo para representar el cuento de Peter Pan delante de los niños de Infantil, primero, ante los de 5 años de la clase de la señorita Almudena (sustituida por la señorita Raquel, debido al nacimiento de su hija, por el cual la felicitamos en el blog), después a los de tres años de las clases de las señoritas Maripaz y Raquel.

Los disfraces eran fantásticos. Nada más ver a Laura Morales de Wendy y a Dani, de Peter Pan le daban ganas a una de irse al país de Nunca Jamás, que era la gruta, adonde invitaron a los pequeños que, volando (más bien, revoloteando, por el modo en que movían los bracitos) se posaron en la explanada de hierba frente a la gruta (en el cuento, la cueva del tesoro), y desde su sitio observaron cómo los niños se divertían, eran raptados y liberados después, entre emocionantes aplausos, abrazos y vítores. Una radiante Laura Moreira disfrazada de Campanilla los acompañaba en todo momento.

El celeste oso gigante de Cristina, las gafas y gorro  de Mª Ángeles (me recordaba un poco a Wally), los pijamas y el camisón de Laura, el fantástico traje de factura casera de Dani, los animalitos (Beatriz y Fabiola, que podían ser perros, osos o ratones, y Ana, que era una mofeta -véase la cola blanquinegra-), las indias...todo estuvo fenomenal.

La gruta ofrecio un escenario misterioso apto para que los de Infantil creyeran que todo lo que estaban representando era cierto y gritaran una y otra vez el nombre de Peter Pan para apoyarlo mientras luchaba con el Capitán Garfio, cuya melena negra encrespada y el gancho de papel de aluminio daban verdadero pavor. Y no digamos la pistola de Julia...

Los actores imprimieron muchísimo dinamismo a la acción y jugaron con los distintos espacios de la gruta para que los pequeños se mantuvieran atentos y emocionados. El dormitorio de Wendy y us hermanos estaba situado en el campo de baloncesto y, verdaderamente, desde allí para los niños pequeñitos, adentrarse en la gruta debía ser semejante a entrar en un lugar fantástico, donde se desarrolló un cuento lleno de color y fantasía, entre los diferentes verdes y los distintos tipos de vegetación, el montículo, que sirvió de escenario en alto para la lucha encarnizada entre Peter Pan y el Capitán Garfio. Resonaban en la distancia los gritos de los actores, que decían una vez y  otra a coro: "¡yo creo en Peter Pan, yo creo, sí creo!"

Los niños no van a olvidar nunca el cuento, y en la noche del viernes seguro que volvieron a visitar el país de Nunca Jamás en sus sueños... Y cuando vean a Elena Martín y a Julia en el colegio se alejarán de ellas, porque eran malas malísimas.

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