miércoles, 21 de abril de 2010

Un verdadero viaje en el tiempo

Ayer, con motivo del ensayo de uno de los grupos de alumnos que han querido realizar la representación en el magnífico espacio del que disponemos para este tipo de eventos y otros muchos, la gruta, tuve la oportunidad, cámara en mano (como viene siendo habitual desde hace ya bastante tiempo), de adentrarme por sus caminos de tierra, circundados por una frondosa vegetación y confinados a ambos lados por hileras de piedras que casi no pueden contener a las plantas, las cuales, gracias a las copiosas lluvias de  este invierno, han adquirido una presencia tal en la gruta que llenan este confín del colegio de unos colores y olores, vida y alegría, que deben de ser sin duda el orgullo de la señorita Asunción, que tan entregadamente la cuida en todas las estaciones, incluido el tórrido verano, cuando la gruta, remolona,  se deja mimar por las altruistas y primorosas manos de quien nos ayuda tanto aquí.

Don Carlos es otra de las personas a quienes debemos agradecer el nuevo estado de la gruta. Allí estaba mientras ensayábamos los cuentacuentos, pues es donde pasa horas empujando carretillas de tierra, llevando plantones, vigilando el crecimiento de las plantas y la actividad de los alumnos, para hacerlos conscientes de la importancia del medio ambiente y del contacto y conocimiento de las distintas especies, su plantación, la labor de desbroce...
De hecho, en su asignatura, la de Proyecto Integrado, los alumnos aprenden de su experiencia y, además, de su humildad, porque don Carlos lo mismo atiende a una reunión de directivos, que construye un muro de contención, o ensaya con el coro en horas que regala al colegio y al proyecto de nuestra Fundadora...Dentro de nada escucharemos de su voz aquello de "Viva Santa Juana de Lestonnac"...
Con ilusión don Carlos me señalaba aquí y allí las novedades que había en la gruta, las plantas que habían crecido en un año, pues conoce palmo a palmo y planta a planta este recinto y se aprecia la ilusión que siente por el proyecto en sus explicaciones y en la atención con la que escucha cualquier opinión que sobre éste se vierta.

Mi deambulación por los caminos de la gruta me hizo imaginar el colegio muchos años atrás, cuando mi madre corría por el añejo patio con suelo de tierra y sombra por doquier, proporcionada por magníficos árboles que añoramos al contemplar las fotos antiguas que la señorita Elena colecciona. "La casa del jardín" es uno de los nombres que recibía la residencia palaciega que hoy nos enorgullece como colegio nuestro. Tal vez esto tenía en mente la señorita Elena cuando planeó recuperar la gruta, una idea valiente, como ella, y que, al igual que otros muchos de sus planes, ha conseguido hacer realidad, de manera que hoy disponemos de una zona de relajante verdor por donde da gusto pasear, y que sirve de original, sano y agradable escenario a
Eucaristías, representaciones dramáticas, recepciones de premios...cualquier evento tiene cabida aquí.
"Beatus ille qui procul negotiis...", es lo que iba pensando mientras paseaba respirando aire puro...¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido...(¿de qué escritor son estos versos?)

No cambio nuestro colegio por ninguno. Que me perdonen los demás, pero no conozco en Jerez un colegio más bonito y más especial que éste. La gruta es el brillante que remata esta joya única llamada "Compañía de María".

No hay comentarios: