jueves, 9 de febrero de 2012

Examen en el Polo



 No cabe la menor duda de que lo más característico de estos exámenes que estamos teniendo durante los primeros meses del año, es el frío glacial en todas las clases del colegio, intensificado en aquellas cuyas ventanas están situadas en la fachada que da a la calle, por donde entra el frío y no sale, es decir, se va acumulando y va colmando el aula durante la noche para darnos un susto de muerte a las ocho y cuarto de la mañana, cuando llegan los primeros alumnos, a los que se les baja la temperatura del alma a los pies al  ponerlos en la clase donde han de permanecer seis horas en estado de congelación.
 
En 4º B si se considera el estado desolador de la ventana que comunica el frío de fuera con el frío de dentro, se comprenderá que el aire que circula por el  aula a sus anchas es algo "fresquito". Ojalá pudiera cortar y pegar un trocito de aire frío de 4º B para que se puedan hacer una idea los afortunados que lo ignoran, de la intensidad invernal en esta y otras aulas (recuerda al cuento de Oscar Wilde del gigante egoísta, en cuyo jardín siempre era invierno ventoso y nevado -también debido al egoísmo, como en este caso-).

 Para que puedan imaginarlo les diré sólo que da espanto ver los dedos de  nuestra delicada Patricia, picados por el frío, llenos de sabañones, igual que los pies de Teresa, que esta vez no deben su protagonismo al baile saltarín, que ha acompañado a otros exámenes, sino que se mantenían quietos en el interior de los zapatos, al amor del calentador, el cual sus compañeros han permitido que se acerque por la gravedad de sus 
síntomas. A mitad del examen Teresa necesitó ir al baño para untarse crema en los pies porque los picores le resultan imposibles de aguantar de otra forma.

En 4º C han sacado partido del frío, porque cuando he llegado a clase y empezado a repartir los exámenes, he notado un detalle inusual: el calentador estaba junto a  mi mesa. María había tenido la consideración de acercarlo a la mesa del profesor....Entonces me pregunté si la razón no era mantener a su aterida profesora pegada a su pupitre y alejada así de la zona de examinación con el objeto de poder copiar con soltura…¿Habrán sido capaces de urdir esta triquiñuela a espaldas mías?¿Tendrán tanta frialdad de ánimo mis alumnas? “Frialdad” seguro, porque la tenemos todos aquí; maldad no…son muy generosas y les agradezco que hayan compartido conmigo hoy un bien tan escaso en el colegio como es el calorcito de una calefacción que se pierde en estas grandes naves de congelación con techos tan alejados de los mortales  que las habitamos -en otro supuesto diría “poblamos”, pero esas magnitudes no hay quien las pueble; no somos pueblo, somos simplemente unos cuantos habitantes arrecidos-.

En 4º C, como en las demás aulas, las ventanas tampoco están “para tirar cohetes” (para eso sí, por los agujeros que presentan, a través de los cuales los cohetes saldrían disparados hacia un sitio menos frío, el espacio estelar).

Cambiar cada ventana del colegio cuesta alrededor de mil euros y dieciséis ventanas necesitan ser cambiadas. Para poder llevar a cabo la renovación es indispensable una mayor participación en la colaboración económica de los padres con el colegio.
Vamos atendiendo poco a poco a las necesidades por índice de prioridad. Ojalá pronto podamos contar con la ayuda para cambiar las ventanas y vencer al frío que nos ataca con su siberiano aliento paralizante.

Es una pena que el que es considerado en todas partes como uno de los mejores colegios de Jerez, se vea desatendido por muchas personas que tienen la suerte de haber podido matricular a sus hijos en él. Gracias a Dios, hay muchas otras que actúan y a la vez esperan resignadamente a que el edificio del colegio en que sus hijos están creciendo intelectual y espiritualmente se parezca más a un hogar que a una nevera.

Mientras tanto,…ánimo, que ya está la primavera cerca…y pasaremos del frío a las alergias, de las bufandas a los antihistamínicos,…¡Ya está aquí el deshielo!

2 comentarios:

Ana Ojeda dijo...

Hola señorita!
La verdad es que con esta ola siberiana y teniendo en cuenta la antiguedad del colegio, con esos techos tan altos y esos calentadores consumidos por el uso, hace mucho muchoo frio.
Aprovecho para decirle que me ha gustado mucho como ha redactado esta entrada, enhorabuena!

Saludos, Ana Ojeda

Señorita Diana dijo...

Gracias,Ana:
A mí me ha gustado cómo (con tilde) has leído hoy las tiras de Mafalda.
Hasta mañana!!