viernes, 22 de marzo de 2013

Semana Santa


El cartel es gentileza de la señorita Mariola...¡Gracias!
Nos vemos después de Semana Santa, si Dios quiere. Descansad y venid con energía para afrontar y disfrutar el último tramo del curso.

Procesión del Viernes de Dolores

¡Dolores! Eso fue lo que sintieron profesores, niños y padres cuando miraron al cielo al levantarse esta mañana, que me temo que va a ser proceder diario esta Semana Santa, la cual se presenta pluviosa.




Primero fue el Via Crucis de Secundaria, que, debido al mal tiempo, tuvo lugar en la capilla, en vez de en el patio del colegio, como estaba previsto. Cuando salimos de la iglesia, me crucé con un presentador y un cámara de Onda Jerez, desorientados en el patio árabe, pues no estaban seguros de si la procesión iba a salir o sería cancelada...,preámbulo de la incertidumbre que es probable que exista esta
Semana Santa en Jerez y que será captada también por las cámaras de la televisión local. Todo parecía un ensayo de la semana próxima.



Llegamos corriendo al pabellón de Infantil, con la cámara, el micrófono y los paraguas. Allí nos esperaba más de un centenar de alumnos vestidos de penitentes. Parecía la escuela de
aprendices  de mago de Harry Potter. Y, entre ellos, la pequeña y preciosa Elena Ysasi recordaba a Ron Weasley y a su familia pelirroja, una monada.


Pero la lluvia no nos amedranta. Los componentes de la Hermandad de la Compañía de María no se quedaron en sus clase, sólo tuvieron que cambiar el recorrido, eso es todo.
El cambio de planes causó cierto nerviosismo en los niños, que estaban esperando ser vistos y fotografiados por sus padres, los cuales no pudieron finalmente asistir debido a la cancelación del recorrido por el patio exterior, capaz de albergar a muchas más personas que el patio techado de Infantil, una pena. Otro año será. Escribo este artículo en parte para compensar a esos padres que se quedaron con ganas de ver a sus hijos. 




Mientras se colocaba a los niños en filas, éstos se portaron muy bien, pero cuando llevaban ya un rato esperando el comienzo de la 
procesión, empezaron a vislumbrar diferentes usos que podrían dar a los cirios que llevaban.

Así, uno hallaba diversión en atizar a otro en el trasero con la vela; otros trababan combate blandiendo sus armas de cera a guisa de espadas; otro, le daba un ciriazo al prójimo en el capirote...curiosa manera de hacer penitencia...grupos enteros de penitentes se enzarzaban en batallas no muy cruentas, pero
algo salvajes, y efímeras, pues a los dos segundos venía su profesora y les aguaba la fiesta, que, por cierto, estaba ya bastante aguada, aunque ellos no parecían notarlo. Evidentemente, esto desembocó en la fractura de algún que otro cirio, en dos o incluso
tres partes, según el grado de crueldad de la
refriega. A éstos les decía que no se preocuparan, que les dijeran a sus papás cuando llegaran a casa que separaran los trozos en que se había dividido la vela y tendrían dos o tres velas en vez de una...Y es que hay que iniciarlos ya en la práctica de la división, que después llega la señorita Ada con el cálculo mental y han de estar ágiles.
 Los nazarenos estaban ya hasta la punta del capirote de sus capirotes, que caían hacia detrás, ignorando imperdibles, cintas y otro tipo de sujeciones. A veces , a uno se le resbalaba el cinturón de esparto, que acababa ceñido a sus pies, ante su atenta mirada de incomprensión. Raudas y veloces, sus señoritas enmendaban la situación, recogiéndoles la larga  cola de sus túnicas con el esparto, no fueran a tropezar y caer. Una hazaña lo de las señoritas de Infantil, y también lo de los padres, que con mucho gusto han conseguido túnicas, o las han realizado ellos mismos a partir de patrones que las señoritas les facilitan.
Las niñas de mantilla,...¡qué coquetería! No les faltaba un alfiler...y además literalmente, pues hasta alfiler tenía alguna prendido en el pecho...Trajes de un negro riguroso, animados con lazos de terciopelos, enaguas de tul y mantillas alzadas mediante peinetas. Una de ellas lucía un bordado de Hello Kity en su traje enlutado. Una llevaba corales, otra, un collar de perlas; varias, medias de rejilla, todas ellas tacones, unas muy maquilladas; otras con bolsos, uno de los cuales contenía hasta un móvil


antiguo...Cuando se reunían todas a charlar, parecían señoras mayores hablando de temas frívolos...: curioseaban por ejemplo, sus bolsos, los rosarios, que examinaban con sus diminutas manitas, algunas tan regordetas que parecían embutidas en los guantes de rejilla, gasa o plumeti...Los tacones empezaron a hacer mella en sus graciosos piececitos, tanto que una de ellas empezó a adoptar pose de flamenco, con una pierna en alto. Agradecieron todas, creo yo, la foto que se hicieron sentadas delante del paso...Como si fueran señoras mayores, ya digo.




En cuanto a los cargadores, ahí tenemos a Alejandra Ruiz, con carita pícara, loca de contenta, igual que Irene Montes de Oca, que también derrocha simpatía (de tales palos tales astillas) o Pablo Martín Hidalgo, que extrovertido y alegre, no dejaba de saludarme cada vez que se cruzaba conmigo desde que le dije que conocía a sus padres...si es que tenemos unos niños en el colegio...

¿Qué decir de los capataces? Guapos, enchaquetados, muy en sus papeles. El del misterio iba relajado, seguro de sí mismo, con las manos en los bolsillos, como si todo fuera pan comido y el de la Virgen fue entevistado por el
presentador de Onda Jerez y respondíó a todas las preguntas con la misma serenidad que la señorita Carolina...¡qué profesora!


A continuación, los niños se persignaron, y rezaron un Padrenuestro. Quiso estar con nosotros el presidente de Unión de Hermandades, don Pedro Pérez, que fue quien les dio la noticia de que no saldrían al patio, aunque creo que la mayoría lo sabía ya, pues lo que no sepan estos niños... Se lo tomaron muy bien, como si nada. Al mal tiempo buena cara y delante de las cámaras, hay que posar. Esto lo entendieron muy bien las niñas de mantilla. No hubo forma de pillarlas distraídas. Cada vez que me acercaba con la cámara, todas se estiraban, posando para mí. Faltaría más.
  


¡Por fin comenzó la procesión! Los enérgicos y fuertes cargadores cogieron el paso en peso...¡el paso en peso! Paronomasia...Juan Fernando pensará una vez más que estoy obsesionada con mi asignatura. La cruz de guía avanzó, junto a los faroles, seguida por los estandartes, y la persona que llevaba el libro de reglas de la Hermandad.



No faltó música en la procesión, pues al tradicional ¡pi!¡pi!    ¡pi!¡pi!¡pi! de las trompetas y ¡pom! ¡pom!     ¡pom! ¡pom! ¡pom! de los tambores, se sumaron las voces de los niños del coro de don Francisco. Cierto es que los dos estilos de música contrastaban el uno con el otro, a pesar de lo cual todo resultó muy armonioso, por decirlo de alguna manera.



Mejor que se vea el vídeo que inserto en la página para hacerse una idea de los progresos que están consiguiendo estos niños con su profesor de música. Me refiero a los de don Francisco. Los de Infantil están en 
ello. Hay que reconocer la labor de estos profesores que llevan días escuchando estos instrumentos que, aunque a veces parezcan construidos por el diablo, son trompetas "maravillosas" que acompañan la procesión, al unísono, lo cual es difícil conseguir en niños tan pequeños. Recuerdo todavía el apoyo rítmico mediante movimientos corporales de un trompetista que parece que echaba el bofe al tocar su instrumento, con tal pasión lo hacía. Y es que estos alumnos de tres , cuatro y cinco años 
se toman su trabajo muy en serio.                                          
                                                              Por si alguien ve en esta afirmación una crítica velada a mis alumnos de quince y dieciséis años aclararé que ellos también se toman el trabajo en serio, pero digamos que no todos sienten el mismo apremio por estudiar y aprender, algunos se relajan un poco más de lo debido. Ellos, claro, alegarán que si les hicieran solamente tocar la trompeta, otro gallo cantaría, y yo digo que no habría gallo dispuesto a cantar cuando ellos tocaran la trompeta.
Me llamó la atención                                                                                           la figura de esta nazarena, que parecía de juguete, una monería que con el capirote ya  tumbado, medía más en horizontal que en vertical. Quizás el capirote perteneciera a su padre. Hay muchos niños cuyos padres pertenecen a la Hermandad y por eso llevaban la medalla que los identificaban. La "Hermana Mayor" de la Defensión, doña Consuelo de la Calle, conocía a todos ellos. Tuvimos el placer de saludarla una vez más, y también a su augusto esposo, don Antonio García-Figueras, cariñosísimos los dos,
como siempre. Don Antonio es el que es el verdadero Hermano Mayor de la Hermandad, aunque siempre se dice que detrás de un gran hombre hay una gran mujer y en este caso es cierto.

Después de la procesión, me pasé por la clase de la señorita Almudena. Ya relajados, me permitieron tomar una foto, que dejo aquí como homenaje a los niños de Infantil, que tan bien se han portado, y a sus señoritas y profesores, que han trabajado mucho y bien para conseguir todo esto.
Y, bueno, como una imagen vale más que mil palabras (y teniendo en cuenta que ya he escrito cinco mil), les dejo con las fotografías que tomé esta mañana, esperando que les gusten y les compensen por la molesta lluvia que no permitió este año lo que todos estábamos esperando. ¡Y eso que Isidro pidió sol en la capilla para Semana Santa!























Las fotos son muy malas; además de que no soy buena fotógrafa, la cámara empieza a deteriorarse. Lo siento.