lunes, 16 de septiembre de 2013

Este curso tiene gracia


Definitivamente, despegamos. Hoy llegaron los niños de Secundaria al colegio. El colegio está ya completo, ...¡y tan completo! Como que este año somos más que nunca en 4º ESO. Creo que va a ser un curso bonito, tiene buena pinta. Espero que así sea.


Nuestro objetivo gira en torno a la palabra "ilusión". Con ilusión los hemos acogido y esperamos que sea ésa la pauta que nos guíe desde que entramos por aquella puerta del colegio que se cerró tras de nosotros a las 8:15 de la mañana. Dejamos fuera la pena, el malhumor, el sueño o la preocupación. Fuera se quedan para, una vez entremos en el colegio cada día, purificarnos a través del espíritu que vamos a compartir este año aquí, ilusionarnos los unos a los otros, dejarnos conquistar por los conocimientos que vamos a aprender, dejar que éstos nos satisfagan a la vez que nos completan, permitir que el Espíritu de Dios a través de nosotros llegue a todos los sitios del colegio y nos acompañe cuando salgamos de éste, contagiando al mundo.

A primera hora de la mañana la señorita Elena dio la bienvenida a los niños, dándoles la noticia del 125º aniversario del colegio de Jerez, que será el doce de Junio. Se dirigió especialmente a los alumnos de 4º ESO pidiéndoles que participaran en todo aquello que se les propusiera en el colegio, que aprovecharan el curso, que es su último años aquí.

Cada curso subió con su tutor a su clase. El de la señorita Teresa más bien subió a su habitación, pues los pupitres de esa clase no han llegado aún (gajes de los colegios y las empresas proveedoras de material, mañanas los tendremos, cosas hay peores). La señorita superó el trance perfectamente, pues ofreció asiento a sus alumnos y allí estuvieron, sentados en sus sillas y sin ir a Sevilla, porque como pierdan la silla también, ya me dirán qué hacen.

En las clases hubo una toma de contacto con los tutores. Yo hablé y hablé con la promesa de que después de la misa los dejaría hablar. No cumplí mi promesa, pero ésta era difícil de cumplir. Llevo todo el verano sin público, era mi momento. Los niños soportaron mi logorrea de forma ejemplar y cuando les indiqué, trasladaron sus sillas al patio del Ave María.

Los monaguillos tardaron algo de tiempo en revestirse, pero la ocasión lo merecía. Don Francisco Párraga apareció con su casulla dorada y empezó la misa con una pregunta del sacerdote...¡Si tenían ganas de venir al colegio! Fuera cual fuese la respuesta, daba igual, porque don Francisco se había propuesto que los niños tenían que estar felices ese día por volver al colegio. Don Francisco es consciente de esa ilusión que depositamos en las cosas, esa entrega al colegio y a la educación de los niños, que tanto nos preocupan en la misma medida que nos desvelan muchos de los vicios que describen a la sociedad actual y de los que hay que alejarse. Les instó a que estudiaran, que trabajasen, porque el final del curso no es tan lejano como nos parece. Cierto es que nos parece ayer cuando tuvimos la última eucaristía de principio de curso, los de la vichyssoise...¿cómo se llamarán éstos?

A la eucaristía de hoy la llamaría yo "la eucaristía de la abeja", porque este ser volador se acercó a Antonio y se debió de quedar prendada de él, ya que no lo dejaba ni a sol ni a sombra.Y digo bien, porque en la sombra se filtró durante todo el tiempo que estuvimos allí , entre los árboles, un rayo de luz
que me parecía a mí la gracia derramada del Espíritu Santo, esa gracia que nos va a dar la ilusión que vamos a poner todos en este curso y que es cosa de arriba, del cielo, que nos da la fuerza para encarar este curso, con sus evaluaciones, su burocracia, sus madrugones, sus trabajo, sus resfriados (señorita Ada, que se mejore), sus riñas y sus suspensos, porque, vamos a ser realistas, las riñas y suspensos van a seguir
existiendo, independientememente de que el Espiritu Santo derrame su gracia sobre nosotros...¿En qué se diferencia este año de otro, entonces? Pues en que vamos a abordar todo esto con la idea de la ilusión en la mente y en el corazón, con el propósito de ser mejores y más alegres, de ir por ahí con una sonrisa ("desentonando con el mundo", como Mafalda dice en nuestros murales de 4º ESO).

Pues después de la misa más romántica que ha habido desde un punto de vista apicular, nos fuimos a clase. La abeja decía, como Melannie
Griffith: "Antttoniou" y Antonio soportó sus envites hasta que la abeja comprendió que su amor era imposible. Entonces fue cuando en
mi clase, seguí mareando a mis niños. Les di los horarios, les dije qué profesores les darían clase y
recordamos algunas normas básicas del centro (ya seguiremos profundizando en esto en tutoría).

Lo siguiente fue el recreo y después...¿qué creen que hice? Pues hablar más. Y también hice fotos del alumnado, que necesitamos para nuestros registros, saludé a la hermana de Alicia y antigua alumna María García-Pelayo, que va a estudiar Psicología en inglés en Sevilla y me informó de toda la chismografía de su promoción (novios
incluidos) mientras yo hacía fotos de los alumnos. Se repartieron los cuadernos a los niños y, ya en clase, hablé un poquito más, pero sólo un poquito; había que contarles por qué este curso que se les presenta es tan interesante, es decir, resumir el curso (qué poco me gusta el verbo). Después, les invité a que hablaran ellos, pero entonces,...¡nadie
hablaba...!Qué contrariedad. Ahora había que conseguir que hablaran, era su turno. No hablaron mucho
(entre ellos sí, pero ya mañana se acaba). Cada uno escribió en la cuartilla que les había dado yo junto con mi tradicional piruleta de la paz (como la pipa de la paz), lo que ellos esperaban del curso y a lo que se comprometían: hacer la tarea a
diario, estudiar sistemáticamente, divertirse y aprender, llevarse bien con los compañeros y...esto es curioso...que el viaje de fin de curso sea al extranjero, por cumplirse el 125º aniversario de la instalación de las religiosas de la Compañía de María en esta casa que hoy es colegio. Curiosa propuesta. ¿Lo conseguirán?


 Por último, los niños bajaron al patio para charlar y cambiar impresiones sobre el  peculiar día que habían pasado y desde allí los despedimos cuando tocó la campana.

Completito completito,...el curso de 4º y el día de hoy.

¡Feliz curso a todos!



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