sábado, 28 de septiembre de 2013

La noche que acabó en Urgencias

Vuestra compañera Regina me escribió el otro día, muy enfurecida, y no era para menos: mientras iba paseando tranquilamente por la calle con sus padres, en vísperas de un día de fiesta, unos niños desconocidos para ella le arrojaron una naranja con fuerza, que la golpeó en el abdomen y le produjo un fuerte dolor.

Imaginad la impotencia que sintió cuando, para más inri, los niños miraron hacia atrás y se rieron del daño que habían infligido, alejándose en la moto.

Regina me mandó un correo electrónico para decirme que quería escribir una carta al director del periódico, para que se la publicaran. Y es que, aunque denunciara en comisaría, queda algo dentro, la necesidad de expresar sus sentimientos y sus ideas sobre una juventud decadente y malévola, ociosa y animalizada. Es la función expresiva del lenguaje. Para eso sirve la lengua, para expresar los sentimientos, para desahogar la ira o la pena o para manifestar la alegría, todos esos sentimientos que rebosan en el alma. Lo que se puede leer en el periódico de ayer es lo que rebosó del corazón de Regina.

Además, también sirve, en su función apelativa o conativa, para intentar influir de alguna forma en el prójimo. Este hecho lamentable, que en sí finalmente no revistió gravedad para la salud de Regina, gracias a Dios, es condenable y, palabra aprendida últimamente en clase "vituperable". Les he dicho a los niños que la palabra "vituperar" procede de "Vitium" y de "parare", es decir, "parar un vicio". Pues esto ha intentado Regina mediante ese apóstrofe a los padres de hoy día, avisarles de que han de estar pendientes de la educación de sus hijos pues esto se les está yendo de las manos.

También está la función representativa y referencial, que consiste en exponer o informar de una realidad extraligüística, que es algo que hace también Regina con este mensaje, pues nos expone los hechos que ocurrieron aquella noche, sobre lo que opina posteriormente en el texto. Es decir, no sólo expone su opinión, sino también los sucesos acaecidos, para que todos sepan lo que sucedió. Sin esto, la rabia de Regina podía no estar fundamentada para el receptor y tampoco su opinión sobre la educación de la juventud.

Porque estaba de acuerdo con todo ello, animé a Regina a escribir al periódico como ella planteaba y me ofrecí para corregir su carta y así procedimos.

La forma en que emitamos estos mensajes es importante. Me refiero a la expresión: la ortografía, la correcta formación de las frases, la elección de un vocabulario determinado... Todo esto puede determinar si un texto es apto para publicación o no, y da una imagen del emisor. La lengua, lo decimos siempre, es carta de presentación. Hay que aprender a formar bien el mensaje (sea en castellano, en inglés o en chino mandarín, da igual, necesitamos una corrección formal en cualquier idioma, pues la forma es el continente del contenido, valga la redundancia léxica para decir que el idioma es la forma que damos a nuestro pensamiento para que los demás lo conozcan; igual que nos vestimos bien para que los demás nos vean guapos, entre otras cosas, hemos de hablar bien, para que pueda  apreciarse lo que decimos).

Me ha alegrado mucho la iniciativa de Regina. A mí me demuestra que tiene interés por la asignatura el hecho de que voluntariamente decida escribir una carta a un medio periodístico para dar a conocer esto a cualquier persona que leyera el periódico. También quería mostrar a mis alumnos que existen cauces de expresión que están a su alcance y animarlos a que pulan su expresión en lengua castellana, que es la nuestra, una lengua preciosa, con mucha solera, que se habla en el mundo entero, la lengua de Cervantes, de la que nos hemos de sentir orgullosos y que tenemos la obligación de cuidar como si fuera un jardín y las palabras fuesen delicadas flores, porque es una copropiedad, porque es de todos, porque influimos en ella con nuestra expresión, que extendemos. Tenemos que cuidarla porque somos españoles, que a veces nos olvidamos de esto con tanto culto a lo extranjero. ¡Vamos a darnos a valer ya!

PD: me he emocionado un poco ¿no? Gracias , Regina. Traslado su carta aquí para facilitar su lectura:



LA JUVENTUD SE ESTÁ ANIMALIZANDO


La pasada noche del Lunes, víspera de nuestra fiesta de la Merced, mientras daba una paseo por la avenida de Arcos tuve un accidente debido a que unos niños de escasa edad a los cuales no conozco y que iban montados en una moto, me arrojaron una naranja con fuerza , la cual golpeó mi abdomen . Desde la impotencia me surgen muchas preguntas:

Me gustaría saber el porqué de todo esto; hasta qué punto puede llegar el aburrimiento de los jóvenes para tener que divertirse haciendo daño; me pregunto hasta qué punto es bueno darle tanta libertad a un niño. Siempre nos dicen que los niños son como esponjas , aprenden muy rápidamente, ¿ esto los aprenderán de esos violentos videojuegos o de esas películas de acción tan alejadas del ideal de formación de los niños ?. Los niños son unos expertos imitadores, pueden llegar a hacer verdaderas animaladas sólo porque lo han visto en una película o en una serie.


Por favor , eduquen bien a sus hijos porque hay una mayoría de jóvenes hoy en día que no saben divertirse de ninguna otra manera que no sea bebiendo o peleando punto y aparte.


Yo tengo 16 años , pero sé divertirme y créanme, puedo llegar a pasarlo mucho mejor sin necesidad de emborracharme o sin irme de fiesta , simplemente saliendo con mis amigos . Sin embargo, esa noche acabé en la sección de Urgencias del hospital. Creo que todos de alguna manera estamos implicados en esta reflexión.

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