martes, 17 de septiembre de 2013

Montañas, plantas y mariposas

 En el colegio todo lo tenemos pensado hasta el mínimo detalle, y todo tiene que estar en consonancia con nuestro proyecto y los objetivos que nos planteamos cada año.

Hace unos días mi clase parecía Sarajevo: la pizarra y el mural por los suelos, todos los pupitres agrupados junto con las sillas en el centro de la clase, un cubo con agua y una fregona,...Las paredes de la clase estaban siendo pintadas para disfrute de los niños. Las limpiadoras y don José Luis, esforzadísimos, estaban trabajando a tope para dejar todo listo para la llegada de nuestros alumnos.

 Este año tenemos la suerte de estrenar paredes limpias, pues. Los niños se han percatado mediante el olfato, ya que aún huele a pintura en la clase. El aula está preciosa. Ayer tomamos conciencia de la importancia de cuidar el material y las instalaciones del colegio, nos fijamos en los techos, donde

se ven imágenes de fábulas de Esopo, alguna de las cuales hemos recordado. Un lujo de techo y una joya de clase en un colegio que no tiene igual en Jerez ni en el mundo.


Estos niños se merecen que lo demos todo desde el principio por su formación. Así, cada tutora ha decorado la clase de la forma que ha pensado mejor para recibir a sus pupilos:

La señorita Mariola ha optado por la floresta. Plantas y flores alegran su clase, que este año no es tan azul como el año anterior. Ya los alumnos de "C" no son pitufitos, sino más bien duendes de los bosques. La ventana que da al patio de Administración está decorada con
pegatinas de macetas de cactus que han quedado genial. Esperemos que nos e le caiga un cactus a don Jesús y le pinche.Tenemos también los murales, con flores de colores y las libélulas que tanto gustan a la señorita, las cuales este año tienen compañía de mariposas. Un diseño muy primaveral que nos va a animar en el frío invierno que se acerca, como la señorita Mariola con su delicioso sentido del humor. No se olvidó la señorita Mariola (nadie en el colegio) de don Alberto. Mientras sea tutora de una clase, colocará el poema que él puso en su mural, del de don Gabriel Celaya que tan bien conocemos ya.

La clase de la señorita Mamen tiene mariposas, muchas mariposas y un árbol de bambú. Muy exótica, como su profesora, y muy verde (no como su profesora). El armarito junto a la puerta ha cobrado protagonismo y la clase está de lo más atractiva para ser estrenada. El marco del mural lateral tiene su explicación en la creatividad de la profesora y en su carácter avispado, pues eran recortes que se iban a tirar antes de que pasaran por su tamiz.





En mi clase hay una montaña; mi amiga Mª Victoria  me dio la idea. Es la montaña a la que me referí unos artículos atrás, la forma en que concibo la unidad del curso, un calendario físico (ya que hay planos políticos y físicos, ¿por qué no llamar así a mi calendario montañoso?) en el que distinguimos el pie de la montaña, equivalente al primer trimestre, con su alpinista colocado el primer día y con muchas actividades que nos esperan. El escalador simboliza a nuestra clase, 4º A, que habrá de llegar a
la cima poco a poco. La ladera de la montaña se empina algo más en el segundo trimestre, cuyos límites son la Navidad y la Semana Santa y ya, después de Semana Santa, estaremos muy cerca de la cumbre, donde divisamos un montón de actividades que harán de este tramo un trayecto atractivo, y le restarán dureza.

La idea es que el calendario nos sirva para no olvidarnos de la meta, de nuestro objetivo, para no desviarnos de lo que nos conviene, para recordarnos por qué estamos aquí y que vamos todos juntos en esta aventura, para ayudarnos unos a
otros en una relación que espero que sea tan bonita como fructífera. Podemos llamarlo "calendario sinóptico", pues incluye , a vista de pájaro, el conjunto de actividades del año, los mese, los valores que vamos a trabajar en cada trimestre, las fiestas (empezamos pronto con la Virgen de la Merced, patrona de Jerez) y todas las actividades y momentos importantes del cuso, desde la convivencia, que será a principios de Octubre, hasta el último día de clase, en que encapsularemos nuestros recuerdos del curso, que he pedido que vayan ya reuniendo. Cuando lleguemos a la cima, lo haremos cargados de muchas cosas, cosas inmateriales, sobre todo, de las que no pesan, sino todo lo contrario, de las que hacen que hagamos el camino cantando.

Pues con estas mariposas, montañas y plantas se han encontrado los niños cuando han llegado. Espero que sepan apreciar el cariño con el que hemos decorado las clases para ellos y que se hayan sentido así bien acogidos en su primer día de colegio.

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