viernes, 11 de octubre de 2013

Con-vivencia y olé

Ya lo sabéis, me gustan las palabras que comienzan con el prefijo "con-" (o "co-"), que deriva de la preposición latina "cum", como "comensal" (el que está en la misma mesa que otro); "colaborar" (trabajar con otros); "cooperar" (actuar junto a otros) o "convivir", que es "vivir junto a otros, en compañía de otros".

Me gustan estas palabras y la verdad es que no sé bien por qué.Quizás porque me gusta la idea de que no estamos solos, de que pertenecemos a la misma especie, de que compartimos dudas, alegrías o inquietudes. En el colegio "convivimos" a diario, pasamos muchas horas juntos, alumnos y profesores. Intentamos sacar el máximo partido a esas horas y creo que lo conseguimos. A veces, no obstante, es bueno, prestar atención a la idea en sí de la "convivencia", para recordar que somos un grupo de personas, amigos, que compartimos un momento del tiempo. Todos hemos coincidido en este principio de siglo XXI en un colegio determinado de una ciudad concreta donde vivimos todos nosotros. Tenemos mucho en común, pues. Vamos a conocernos más y a hacernos la vida más agradable unos a otros.

No todos nos conocemos perfectamente, a pesar de todas las horas que pasamos juntos en clase, y es interesante conocer bien a las personas con las que vivimos a diario, porque, sabiendo sus preocupaciones, podemos ayudarlas, porque también nos pueden ayudar a nosotros, porque surgen amistades a partir de una situación determinada, porque es enriquecedor conocer diferentes puntos de vista...

Quisimos un ambiente relajado algo alejado del lugar que tenemos  asociado al estudio, el colegio. Para eso  nos fuimos al hogar de San Juan, antiguo convento de las hermanitas de los pobres, que ya lleva unos años siendo la sede de nuestras convivencias de inicio de curso. Allí nos recibió el padre Juan Carlos, un señor que sabemos ya de otros años que hace una labor merecedora, como mínimo, de aplauso, pues recoge a personas que viven en la calle, con dependencias, enfermedades, etc. , para rehabilitarlos allí mismo. El padre Juan Carlos al hablar con los niños en la capilla, quiso saber si había cambiado algo en la visión que los niños tenían de las personas que se les acercaban en la calle a partir de las visitas que habían hecho al hogar de San Juan. Los niños contestaron que sí los veían de manera diferente después de las charlas del padre Juan Carlos. Se plantean al menos ahora que no son personas despreciables que nos hayan de causar rechazo, sino que les dan compasión. Por ahí se empieza, por ponerse en el lugar del otro, por desarrollar una empatía que nos impulse a ayudar al más necesitado.


Después de hacer una oración que se prestaron a leer Pilar Mateos y Francisco Casanova, que nos hizo pensar un poco en el contenido de la plegaria del Padrenuestro, nos dividimos en grupos para leer una serie de cuentos los cuales en realidad eran alegorías de determinados aspectos de la vida. Cada grupo leyó su cuento y se lo explicó a los demás, aportando su interpretación de cada uno y alguna conclusión personal. "El elefante encadenado" nos hizo pensar que no podemos rendirnos a la primera; "Las ranitas en la crema", que hay que luchar hasta cuando las cosas están muy feas, hay que tener esperanza (Cristina nos contó que su abuela ha logrado ser una superviviente
gracias a la fuerza y ganas que tiene de vivir, y es que Cristina  esa forma de ser tan estupenda seguro que la lleva en los genes); Al comentar  "La esposa sorda" pensamos en todas las veces que echamos la culpa a los demás cuando nosotros somos los responsables, no nos gusta pensar
que nos equivocamos y reconocerlo, mucho menos; "El círculo del 99" nos enseña que hay que alegrarse con lo que se tiene y no amargarse la vida por una quimera; "Las alas son para volar" lleva aparejada la idea de la necesidad de tomar
riesgos, la valentía y María y Laura se rieron mucho porque el ejemplo que puse coincidió con el suyo, la elección de carrera o sitio donde estudiarla...hay muchas encrucijadas en la vida en las que hay que elegir y más vale ser valiente, aunque no temerario; "Por una jarra de vino", uno de mis preferidos, nos llama la atención sobre la responsabilidad que cada uno tiene en un asunto que depende de un conjunto de personas, y los niños recordaron a los políticos y los fraudes que se cometen, o también se mencionó el mal funcionamiento de la clase cuando cada uno no asume su responsabilidad.

Tras esta reflexión, que creo que nos vino muy bien, porque estas cosas hay que recordarlas continuamente y si  además lo hacemos mediante bonitos cuentos, mucho mejor, salimos al patio a desayunar, que también nos vino muy bien. Nunca habíamos visto una bolsa de gusanitos tan grande como la que tenía Blanca Gómez, porque, recalco, los niños compartieron también la comida...convivieron omnímodamente (el adverbio lo hemos aprendido en clase) y comieron
opíparamente. Algunos quemaron pronto las calorías jugando al fútbol con un balón del que algunos se encariñaron y quisieron llevarse al colegio; María Moreno se encariñó de un gatito y también quiso llevárselo y yo me encapriché del micrófono y los altavoces de la capilla, pero todo lo dejamos en su sitio, para alivio, sobre todo, del gatito y de los pavos enjaulados que
respiraron con  tranquilidad (toda la tranquilidad con que pueden respirar con el moco colgando) cuando vieron que su hermano gato volvía a su sitio, cerca de ellos, de la mano de María..No sabían los pavos lo que les entraba por las puertas cuando llego la alumna... ¡y porque Paula no vino, que si no...! Se la tenemos guardada...Ya le preguntaré la declinación de latín hacia detrás, desde el ablativo plural hasta el nominativo singular (seguro que a Agustín Ramírez le sale y lo digo porque vino charlando conmigo por el camino sobre lo que estudia y lo que ya se sabe al dedillo-información para los padres, que lo observarán desde la distancia-).

Después del copioso desayuno realizamos otra actividad, ya en un grupo mayor, pues 4º A y B se unieron y los de "C", disidentes, se quedaron en el patio central del edificio, pues decían que allí estaban más cómodos, y en verdad parecía que estaban relajadísimos en un bonito jardín respirando aire puro.

Cada uno reflejó con una figura de plastilina sus inquietudes, sus obsesiones, su miedo, su tristeza, en definitiva, lo que ocupaba su mente y su corazón en estos momentos de su vida o lo que pensaba que lo definía como persona.  A veces da vergüenza expresar estas cosas con palabras, o éstas se quedan cortas, de modo que lo hicimos de una forma más "plástica" y pudimos así conocer más sobre los niños:

Teresa Núñez hizo un surfista y un patín, pues éstas son sus aficiones, es una niña muy deportista y con mucha personalidad; no sabía que David Betanzos tenía una colección de insectos disecados (va a traer alguno al colegio- ya lo trajo alguna vez- y va  a escribir sobre ello en El Alumnario-esto sí que no lo ha hecho en cursos anteriores-); a Laura Lobo le encanta la


feria, así que hizo un traje de gitana, negro, porque le tocó la plastilina de este color y a pesar de ello, ¡qué traje con más arte!; Sergio hizo primero un tractor amarillo, como el de la canción, aunque después lo convirtió en un fiero tiburón, un animal que le
gusta mucho; Elena una cámara de fotos, pues le gusta mucho la fotografía, en especial las que le hacen a ella; impresionante la plaza de toros de las hermanas Pinilla,
aficionadas a los toros; Pedro Incierte reflejó su afición al fútbol con un campo y José Ignacio Goma hizo un balón de mayor tamaño que la portería de Pedro, por cierto, Incierte, ciertamente; Marina, "Los Beatless" (qué buen gusto) y José Manuel adora la música también; Cristina Marchán hizo una cruz, porque le encanta la Semana Santa y no sabemos si lo de Luis era una cruz o un a espada o ambas cosas (también él es un enamorado de la Semana Santa, ¡y del Rocío!); Fran juega al tenis, así que hizo una raqueta; Alicia, entre otras cosas, un pincel y una zapatilla de ballet; el abuelo Ignacio Bajo, un vaso con una bebida, unos cubitos
de hielo y un puro, como símbolos de la buena vida que le gusta llevar; y Tania un corazón, no porque esté enamorada, sino porque es muy cariñosa; Marta Menacho hizo un pajarito, pues tiene en su casa uno pequeñito;  Silvia, muy poética, hizo una paloma , para expresar la libertad que le gusta tener (¿y quizás quiso representarse a ella misma por medio de un guiño de humor a su apellido?); Beatriz Leyton
hizo, además de una nota musical, un bonito cuadro, un paisaje de montaña, con un pincel, ya que le gusta mucho pintar (¡que participe en el concurso "Dibujamos literatura! ¡que participe!); Álvaro Lazúen hizo el escudo de Granada, porque su familia entera es de Granada; María ya está pensando
en el viaje de fin de curso y por eso hizo un avión; Luis Moreira lo tenía claro, modeló una bota de fútbol, desde pequeñito lo recuerdo jugando a este deporte; José María, gran deportista también , hizo una bicicleta ("mens sana in corpore
sano"); a Blanca Gómez le encanta comer, e hizo una hamburguesa que , aunque de plastilina, se veía apetitosísima; Paula López hizo una carita con una sonrisa y una lágrima porque dice que es bipolar, además de cegata, así que también hizo unas gafas (no te preocupes, Paula, la
"bipolaridad" es común a gran porcentaje de personas de tu edad,... y lo de la "ceguera", en mi clase, por lo menos, también, donde nadie ve ni torta); Esteban Román hizo una nube, por aquello del relax al que aspira este curso (¿lo dejaremos relajarse?); Laura Ribelles hizo una muñeca, pues tiene una primita pequeña muy linda ¡y va a tener otro primo el mes que viene!¡un abrazo a la señorita Belinda, que es tía suya!...aunque lo del abrazo tendrá que ser oblicuo, porque con la barriguita que tiene es algo difícil; Claudia hizo un gato y me recordó en esto a las historias medievales de los gatos, animales que se pensaba que eran diabólicos...no en el
caso del gato de Claudia, claro, pero sí en el del cuento de Edgar Allan Poe; Alejo hizo una gafas, porque proviene de una familia de ópticos, y si continúa con la tradición se va a hacer rico vendiéndoles gafas a todos los cegatos de esta promoción, así que ya ha hecho sus primeras gafas, de plastilina; Fran Casanova hizo un crucifijo, pues es preseminarista, o seminarista menor, como se le llama también; José Vicente Azofra ya sueña con la playa (¿y quién no?); Paula Meynet sustituyó a Laura Ribelles por una guitarra (todo en plastilina, claro); y en 4º A y B huo más figuras y más fotos, pero unos artistas tardaron un poco en hacerlas y otros no han salido bien en las fotos (por culpa de la cámara), así que me agradecerán que no las suba...

En el patio de 4º C (vamos a empezar a llamar así a esta parte del edificio), estaba la verdadera artista con sus alumnos: la señorita Mariola hizo una primorosa tetera y una delicada taza de té junto a una nube, y es que ella, ya se sabe, es una nube cuando puede serlo...una nube y un cielo...(olé, señorita); Elizabeth hizo a una persona, pues gusta de relacionarse con la gente, es una niña muy linda; Mariluz, tiernísima, se acordó de su hermana, por eso hizo a Minnie Mouse; A Lidia le gustan los niños pequeños, así que hizo a su futuro hijo de plastilina, o así lo interpreté yo, creo que era un niño
anónimo en realidad; María Moreno...¿cómo lo explico?, me lo ha puesto algo difícil. En principio ella quería hacer algo relacionado con la Semana Santa, pero le salió una especie de Pokemon, o eso me pareció a mí. Ahora, si lo vende a Game Freak se puede ganar un dinerillo; Alejandra, una piruleta y un corazón, porque ella es muy dulce, nos lo demuestra todos los días, ¡qué bien nos cae!; lo de Blanca Mena era un señor Patata o una señora Patata (¿por qué? no lo sé es 4º C, son artistas y punto, no hay que buscarle una explicación); ¿Qué hicieron Catalina y Gema?; Pedro Incierte y Agustín, al unísono, destrozaron los suyos (actúan muy al unísono ellos
siempre, son dos almas gemelas); y, bueno, Águeda Trigo hizo ¿una loncha de pavo? Es una historia que sólo ellas conocen con un pavo que quiso comerse
Águeda un día....Ellas sabrán, que son muy "pavas", aunque para pava la de la jaula. En todo caso, y a la una de la tarde, la loncha de plastilina tenía muy buena pinta, y para evitar la tentación de darle un bocado, nos fuimos a la capilla, ya con don Francisco Párraga, capellán del colegio, que les dirigió unas palabras, les recordó la increíble misión del padre Juan Carlos, del cual dijo que era posible que lo viéramos en los altares, ya que son muy
pocos los que se comprometen así con el prójimo, y una vez más  recordó a nuestros niños cómo tienen que actuar en la vida con sus semejantes y cómo cualquier persona por un simple desliz puede acabar muy mal.
Me parece que hemos pasado un buen día y que la convivencia ha sido fructífera, eso espero. Hemos reflexionada un poco sobre algunas cosas con más detenimiento que en el colegio, con tanta materia que dar.
 ¡Olé!


3 comentarios:

Lydia Pinilla dijo...

Buenas tardes señorita. La verdad es que hemos pasado una mañana maravillosa en la convivencia. Los textos han estado muy bien y tanto el desayuno compartido como la actividad de la plastilina han sido muy divertidos. Mi hermana y yo hemos pasado un buen rato creando la estampa taurina, aunque no tan bueno a la hora de llevarlo a clase jejeje
Un saludo
Lydia Pinilla 4ºB

Señorita Diana dijo...

Buenas noches:
Gracias, Lidia. Me alegro de que lo hayáis pasado bien y para compensar el apuro de traer de vuelta la plaza de toros, pensad que le habéis dado título y remate al artículo y a la convivencia.
Un abrazo.
Diana.

Señorita Diana dijo...

O Lydia...