martes, 8 de octubre de 2013

El valor de este mes, la Responsabilidad.

Parte del proyecto del colegio es la actividad "Nueve meses, nueve valores". Cada mes presentamos un valor a los niños, explicamos en qué consiste el valor, que a mí me gusta más llamar "virtud". No es que cultivemos en los niños estas virtudes exclusivamente mediante esta actividad mensual, ni mucho menos. Cada día,  cada hora, en cada clase, en cada recreo, en cada correo electrónico que recibimos y contestamos desde casa, estamos enseñando a ser virtuosos. La actividad "nueve meses nueve valores" nos sirve para profundizar sobre ellos de una forma sistemática, por si acaso alguno durante el curso algo se nos ha quedado flojo, si no hemos incidido diariamente en alguna de las virtudes porque no se ha dado la circunstancia (las circunstancias no son las mismas para cada clase, para cada nivel, ni para cada alumno). Así, esta actividad nos ayuda a recoger durante el curso todo lo que tengamos que decir de cada valor, poner ejemplos, etc. e inducir al alumnado a la virtud en todo el colegio, por eso forma parte de un proyecto, un plan trazado, elaborado y llevado a cabo.

 El primer valor del curso fue la Acogida, que vimos en el mes de Septiembre, relacionado con el comienzo del curso académico y el segundo, vinculado al mes de Octubre este curso, la Responsabilidad.

Mis alumnos tienen muchísimo mérito. Estuve hablándoles toda la hora sobre la responsabilidad y eso que había tenido otra clase anterior con ellos, de Lengua (y sólo el que ha estado en una clase de Lengua mía puede hacerse una idea de lo que digo). A pesar de todo y después de la larga conferencia que tuvieron que soportar, algunas niñas, dignas de encomio por lo buenas oyentes que han resultado ser, se dirigieron a mí para decirme  que les había gustado mucho la sesión. Yo pensaba que habían acabado bastante cansados de escucharme.

A ellas especialmente dedico este artículo en el que intentaré resumir lo que se habló el otro día. Así lo pueden tener siempre presente en su vida, ya que les gustó tanto.

Hay tanto que hablar con niños de quince o dieciséis años sobre la responsabilidad....El día anterior a la presentación del valor yo sabía que había muchas cosas que tenía que transmitirles, pero no las tenía ordenadas. Para preparar la sesión de tutoría, me quedé hasta tarde escribiendo. Por si acaso algún niño consideraba algo estúpido esto de trabajar hasta tarde para escribir sobre la responsabilidad, les expliqué, intentando introducir el tema, que lo hice porque es  mi responsabilidad, igual que nos esforzamos en la preparación de otras clases (fotocopias, estructuración de la sesión, juegos…), igual que nos destrozamos la garganta en clase explicando, igual que nos cansamos psicológicamente por enseñar día tras día. 

De todos modos, la responsabilidad se puede entender de muchas formas: yo podría entender que la percepción de mi salario mensual está fundamentada en la simple asistencia al colegio, y, aunque no me esforzara demasiado por intentar transmitir un mensaje determinado a los niños o no me esforzara por enseñar la materia bien, habría sido lo suficientemente responsable para cobrar cada mes. Sin embargo, en el colegio nos imponemos una responsabilidad moral, que es hacer las cosas bien. Quiero decir que puede ser uno más o menos perfeccionista a la hora de entender su responsabilidad. Otra cuestión es si el resultado es o no perfecto. Aunque no consigamos nuestras metas o no cumplamos al cien por cien nuestros objetivos, descansamos al pensar que lo hemos intentado con todas nuestras fuerzas. Cuanto más responsabilidad entiendas que tengas, más maduro como persona serás.

Por ejemplo, cuando vemos un cristal en la playa podemos reaccionar pasando de largo, porque entendemos que no es nuestra responsabilidad recogerlo, ya que no lo tiramos. Sin embargo, desde el momento en que me planteo que ese cristal puede hacer daño a otra persona (y plantearse esto ya es un paso adelante) retirar del camino ese cristal es una responsabilidad moral para mí , porque lo he visto y sé que alguien puede cortarse con él. Y no es propio de tontos (diríamos aquí de "pringao") recoger el cristal para evitar un peligro; es de buena persona, de persona responsable, de persona abierta al mundo, de persona despierta y preocupada por los demás, de persona generosa.
La sociedad mundial es como un gran mosaico y tú eres una tesela dentro de él. Si la tesela falta, el mosaico no es el mismo. Si son varias teselas las que faltan, el mosaico se ve feo y si son muchas, muy deteriorado.


Por eso duele cuando enseñas una materia en el colegio y hay niños que no estudian, cuando enseñas modales y ves a la gente comportarse mal. Sienta mal advertir conductas desagradables incluso en aquellas personas que no han estado en el colegio, personas que son de otros colegios y ves por la calle y es que no podemos cambiar el mundo entero, sino que los profesores contribuimos sólo parcialmente a este propósito. Recibimos promociones de niños y los formamos y vertimos a la sociedad, una tras otra. En este sentido, nuestro objetivo tiene algo de trascendental, pues aspiramos no sólo a formar y a alumnos, sino a mejorar la sociedad, al menos parcialmente. Al ver muestras de mala educación en la calle o en el colegio (esto peor todavía), ves todo lo que queda por hacer y resulta algo triste, porque sacrificas mucho para conseguir un objetivo que tras cada muestra de mala educación, parece más lejano. Y al contrario, cuando ves que la  educación que intentas inculcar cunde, cuando ves que lo que haces, para  lo que renuncias a muchas cosas (tiempo libre, familia…) sirve para algo, te llena mucho.

Cuando damos clase y vemos que  alguien no atiende, o se ríe a destiempo no nos gusta, porque abandonamos muchas cosas por ese y otros niños, además de porque no llegas a cumplir tu objetivo con él. Cuando ves muestras de conducta de nuestros niños que los igualan a los de otros colegios que no se distinguen por la buena educación, duele, porque estamos entregando gran parte de nuestra vida por un proyecto, el de Santa Juana, y siempre pensamos (porque lo notamos nosotros y otros) que los niños de la Compañía tienen un sellito, no sólo de buenas formas sino también de buen fondo.

Como profesor, para encontrarte bien con lo que haces, para encontrarle sentido a tu trabajo, a tus madrugones, a tus desvelos, los alumnos tienen que responder. Todos tenemos una misión que cumplir en cada proyecto que se nos plantea. La suya no es demasiado complicada: es ser dóciles para ser educados en los valores que sus padres han querido para ellos y que nosotros estamos encantados de darles. Todo les viene dado, sólo tienen que aceptarlo.

Ser responsable


Ser responsable” significa “responder por algo. El responsable de un equipo responde por el trabajo del equipo. El responsable es el que da respuestas.

Los alumnos no han de comprometerse a ser responsables, sino que ya lo son. Han de dar respuestas a una serie de cuestiones. Son responsables de una serie de cosas.

El bebé de un año no puede dar respuesta de por qué no puede controlar sus necesidades fisiológicas, ni de la falta de control sobre sus emociones. Ellos sí han de dar respuesta si se comportan mal, si le faltan el respeto a un profesor, si no cumplen con su obligación, como el estudio, si no obedecen las normas.

Para ello, las normas han de estar muy claras. Por eso las comentamos en el colegio con ellos. En casa es de suponer que las normas están claras también. Se puede dialogar en un momento oportuno, pero hay una autoridad (padres, profesores) a quienes hay que obedecer. No todo momento es oportuno para hablar sobre las normas, sobre si les parecen bien o mal, injustas , etc. Hay que esperar el momento (hay una sesión de tutoría sobre normas en la que los alumnos pueden preguntar lo que quieran y se les contestará siempre amablemente y pacientemente; se puede hablar con el profesor al final de la clase, dirigiéndose a él con educación o se puede hablar con el progenitor, después de una discusión, mejor cuando el ambiente se haya apaciguado para que nadie se arrepienta de lo que dice).

Una vez tengamos las normas claras, hay que obedecer porque es nuestra responsabilidad. Se entiende que si los progenitores son personas razonables, las normas serán acertadas (hay padres que dejan salir a los niños hasta por la mañana o que no controlan determinadas facetas de la vida de los niños que necesitan un control; no hablamos de ello sino de normas adecuadas a la edad de los niños). En el colegio las normas son acertadas porque hay muchos años de trabajo y muchos profesionales detrás de esto.

Primero, por tanto, para ser responsable, para responder lo que se nos pide a esta edad : obedecer. Siempre van a tener alguien a quien obedecer, un jefe, o alguien cuyos intereses choquen con los suyos pero hay que llegar a un acuerdo, hay que saber dejar el egoísmo da un lado y además, no creernos que estamos en posesión de la verdad, pues somos falibles. Y gracias a Dios están nuestros padres y profesores para decirnos cuándo nos equivocamos o cómo hay que hacer determinadas cosas. No seamos soberbios.


Hay tres esferas fundamentalmente donde tenemos que ser responsables: en casa, en el colegio, con los amigos.

En casa, hay que tener el cuarto ordenado. Es bueno empezar a aprender a ordenarse, ordenando los materiales. Ordenar las cosas mucas veces es ordenar la vida. Mientras andamos con nuestras cosas, vamos recordando cosas que hay que hacer. No dejemos pilas de folios o de carpetas en la mesa de nuestro cuarto, porque esta disposición da menos ganas de trabajar, no se encuentran las cosas, se arrugan, se pierden. Si nuestras madres nos ordenan nuestras cosas, pueden decidir tirar algunas que queramos conservar y ellas no lo sepan y no podemos enfadarnos por ello ( deberías haberlo hecho tú, la casa es de todos y no se puede convertir un cuarto en una pocilga; frecuentemente, a personas que tienen el cuarto hecho una pena de jóvenes, cuando tienen su propia casa de mayores no les gusta el desorden; creamos de la casa que comparto con mis padres un sitio acogedor y ordenado, lo cual, además, redunda en nuestro beneficio).


En casa hay que comer a unas horas y es mejor si puede ser, que la familia coma junta pues esos momentos del día pueden convertirse en una agradable convivencia en que, además de comer juntos, se charla y se comparte la vida. Con el tiempo (nadie sabe cuándo) se nos van los seres queridos y lamentamos la falta de tiempo para estar con ellos (no sabemos cuánto van a durar nuestros padres o nuestros abuelos, disfrutemos de ellos ahora que los tenemos con nosotros).

Hay que tener unos horarios y respetar los horarios de la casa.

No puede uno quedarse conectado a Internet o whatsapp hasta las tantas de la noche y después llegar como un "zombie" al colegio porque tu obligación  es responder de tus estudios y de esta forma, con el sueño y cansancio que trasnochar genera, poco vas a poder responder. El cansancio de no dormir se va acumulando a largo de la semana y deseamos que llegue el viernes. Vivimos deseando que pase el tiempo (el lunes deseamos que llegue el viernes, en Septiembre deseamos que llegue Junio, en Noviembre, que lleguen las vacaciones de Diciembre... y así se va pasando nuestra vida, que vamos consumiendo en un intento vano de que pase el tiempo más rápidamente de lo que tiene que pasar; disfrutemos de cada momento, aprovechemos cada momento, cada hora de nuestra vida, lo que podemos aprender en cada clase, etc.)

No puede uno cuando no está en el colegio estar  todo el tiempo metido en Twitter. Tienes una dignidad, hay muchas cosas que hacer en la vida. Twitter es un mundo paralelo que absorbe, arrastra hacia él y te retiene, retirándote del mundo real. Existe una vida de verdad y tú estás llamada a vivirla. Dios no te ha dado la vida para meterla en un móvil.


En este sentido, cuidado con lo que subamos a Twitter o lo que digamos en las redes sociales no sólo comentarios  personales de uno  mismo, sino también de otras personas. En Twitter muchas veces los niños airean implícita o explícitamente la vida de sus padres, o de sus amigos o de sus enemigos (esto último, además, es de cobarde, porque no se les permite defenderse de la difamación que ejercen contra ellos).

Somos responsables de nuestros cuerpos, del consumo tabaco, o el alcohol o drogas. Cuando vuestras madres estaban embarazadas no fumaban y no bebían para no dañar a esa vida tan preciada para ellas, cuando nacieron, se cuidaban de no arañar esa piel tan delicada con las uñas, los han vestido cuando tenían frío, los han alimentado, los han ayudado a crecer. Ellos no pueden ahora destrozarse el cuerpo, que es un regalo de sus padres y de Dios. Son responsables de padecer un cáncer de pulmón o una enfermedad degenerativa por consumo de drogas. Y no se puede pensar que no le puede pasar a uno, porque es muy joven, que no es posible tener tan mala suerte porque lo cierto es que toda acción tiene sus consecuencias. Cuando tengamos el cáncer, ahí no estará mamá para poder curarnos. Tú estás solo. Tu cuerpo y tú, tú verás lo que haces (el tabaco provoca cáncer de lengua, enfermedades realmente dolorosas, desagradables y graves; el consumo continuado de alcohol destroza el hígado y el páncreas y deteriora permanentemente la salud en general). Lo mismo ocurre con la basura que muchas veces comemos ( que contiene conservantes, aromatizantes y demás sustancias químicas) o el ejercicio que debemos hacer. A la larga,  el sedentarismo pasa factura. Hagamos algo de deporte, bicicleta, etc. y dejemos Twitter ya.

Igual que el cuerpo hay que cuidar el alma. Si participas en redes sociales y te expones a mensajes soeces y pesimistas continuamente  o te reúnes con amigos que no te aportan nada, no estás "respondiendo" como debes. Tus padres están pendientes de tu interior también, o deberían estarlo. Tu padre no te ha dicho nunca una barbaridad como las que lees en cualquier cuenta de Twitter. No importes esta expresiones a tu vocabulario, no te entristezcas con estos pensamientos negativos. Sé feliz siempre y sé feliz con lo que tienes. No hay más que eso, lo que tienes es eso, que no es poco, así que esfuérzate por ser feliz con ello. No significa esto que no hayas de tener ambición. Lucha por superarte, pero acepta que a veces no se puede conseguir todo y ara con los bueyes que te ha tocado arar: si tienes una cara bonita, pues suerte que tienes, aunque eso no es todo, y si no eres bonita pues otras cosas tendrás muchísimo más valiosas, a esta edad sobrevaloráis el físico. La belleza física no es tan importante (Marilyn Monroe se suicidó, conozco a personas guapísimas, pero aburridísimas, con el interior vacío, con las que no pasaría la vida por nada del mundo; lo que importa es el interior, eso es lo que debes cultivar porque tu ser radica ahí).Tú respondes de tu felicidad. Nadie puede hacerte feliz si tú no quieres serlo, si no dejas tus obsesiones, si no sonríes cada día. Levántate sonriendo. Eres responsable también de que el mundo sea más agradable, más feliz. Si ves a alguien con una sonrisa, te contagia. Si tus amigos son negativos, también te contagias. En todas las promociones hay lideres negativos.  He aprendido que las promociones cuyos líderes son positivos, son fantásticas y aquéllas que tienen líderes negativos a los que todo les parece mal, las pudren, las estropean estos líderes porque los imitan.

Se sobrevalora también la idea de tener un novio o una novia. Si alguien te gusta y no te corresponde, ya habrá otro, no te obsesiones, porque si te obsesionas comienzas a comportarte de una forma poco natural. Tú no eres así. Si tú no gustas como eres a quien te gusta, pues acepta que no estaría de Dios, y que hay algo mejor aguardándote.

También eres responsable del lenguaje que usas, porque el lenguaje es una copropiedad y lo hemos de legar a nuestros sucesores en buen estado, no en el estado lamentable que si seguimos así, les va a llegar. No hay derecho a que eduques a tus hijos instruyéndolos en el buen uso de la lengua y que lo que le rodee sea vulgaridad y se contamine, porque la pobreza léxica, las palabrotas, acaban contaminando. Un ejemplo es la televisión. La mayoría de los periodistas de la época actual, que no son como hace cuarenta o cincuenta años, pues éstos suelen hablar mal, no tienen variedad de palabras, no entonan bien, abusan de los clichés . Han de ser transmisores de cultura y no transmiten cultura. Los periodistas de antes eran personas mucho más preparadas con un uso del lenguaje magistral, como comunicadores que eran. La sociedad televidente se contagia de lo bueno y de lo malo (programas de chismorreos frívolos, cochinadas televisivas más dignas de animales que de personas con uso de razón, etc.).

Eres responsable de la educación con la que te diriges a un profesor (por ejemplo). El profesor es una autoridad y has de responder ante él: con buenas notas, participación, trabajos, tareas, atención, puntualidad…Los profesores han sido responsables contigo y con tu familia. Detrás de cada clase hay muchísimo trabajo y mucha ilusión, intentamos que aprendan de la forma más amena, pensamos siempre en ellos. Ahora han de “responder” ellos.

La puntualidad es fundamental. Se fastidia mucho llegando tarde y además y por eso han de ser educados en eso. Da muy mala imagen que alguien llegue tarde a cualquier sitio.

Hay que hacer la tarea y si no se hace hay que pedir perdón e interesarse por ello, compungirse. El profesor tiene una programación, ha hecho unos planes para ti. El cumple con todo ello y tú no. Tienes que responder a ese esfuerzo que hace el profesor por ti. Si no, lo estás defraudando e invalidando de alguna forma su trabajo, echándolo a perder. Pide perdón, haz la tarea que no has hecho y comprométete a que no te vuelva a faltar.

Igual ocurre con el estudio. El tema está expuesto con mucho esfuerzo vocal, intelectual y físico del profesor. Ahora eres tú el que tiene el relevo. Te toca estudiarlo. Respondes así ante tus padres y ante el profesor.

Tenemos que ser responsables de nuestras faltas de asistencia y en general de las notificaciones que van a casa y vienen de casa, que el profesor no te persiga. El profesor tiene muchos alumnos y tú no tienes tantas cosas que hacer como él. Tu eres el que se tiene que acercar con la notificación.

Una clase en la que nadie participa es un cementerio, igual que una clase en la que todos hablan es una discoteca infernal que acaba dando dolor de cabeza. Cada uno responde de su voz. Si cada uno se mentaliza de que no puede hablar si no es con la mano levantada, esto sería una delicia. Hay que respetar los turnos de palabra.

Hemos de responder positivamente a lo que se nos plantea con ilusión: si es el blog, pues el blog, si es un trabajo de plástica, pues eso, etc. Saquemos partido a lo que se nos ofrece altruistamente. No mucha gente va a dar tanto como estamos dispuestos a dar los profesores del colegio. Puede haber colegios en los que no estén tan pendientes de ellos, no os quieran tanto y entonces nos echaréis de menos. Aunque no os lo creáis, siempre ocurre.

Hemos de tener en cuenta el uniforme que llevamos. Cuando llevamos por la calle el uniforme estamos representando al colegio y hemos  de conducirnos con urbanidad (ni gritar, ni decir barbaridades, etc.) porque somos responsables en ese sentido. Esto lo decían las religiosas del colegio años atrás. Es una ofensa grave contra un colegio de tantos años comportarse como un bárbaro por la calle. Tenemos el peso de muchas generaciones de personas bien educadas y de una Santa Juana de Lestonnac que renunció a su familia para formar a personas como Dios manda, y muchas religiosas que también lo hicieron y ahora, en mayor o menor medida, los profesores estamos entregados a este proyecto educativo. Tenemos que responder ante todos ellos. Si quieres hacer el cafre, ten la decencia de no hacerlo mientras lleves el uniforme puesto, pues nos haces quedar mal y tiras por el suelo la fama del colegio, ganada a pulso desde hace muchos años. No eres quién para hacer esto. Igual que no eres nadie para maltratar el material del colegio, una casa que era un palacio y que fue legada por los dueños a las religiosas de la Compañía de María. No destroces lo que no es tuyo. No tienes derecho. El colegio inspira cariño y nostalgia a muchas antiguas alumnas, mayores y jóvenes. ¿Quién eres tú para maltratarlo o difamarlo?

Somos responsables de nuestras relaciones de amistad. Hay veces que un amigo está mal, no sabe por dónde tirar y debemos darle el mejor consejo, aunque no nos beneficie. Si tu amigo ha bebido y quiere coger la moto y a ti te interesa que la coja, por ejemplo. O si hay una pelea, no has de echar leña, meter cizaña.

Has de ser responsable en el aspecto de la sexualidad. Si cometes un error te puede afectar toda la vida (embarazo, reputación, etc.). Si eres ligera de cascos, hasta para encontrar un trabajo en el futuro te puede repercutir,  pues te van a recordar como a aquella que perdía los papeles por un niño. No sabes nunca dónde puede llegar tu fama.La mala reputación puede hacerte muchísimo daño en el futuro.

En materia de religión, si quitamos a Dios de nuestra vida después no nos quejemos de nuestra suerte. Con una vida espiritual todo se sobrelleva mejor y la vida se vive más plenamente.

Nuestra religión será más perfecta cuanto más servicio a los demás estemos dispuestos a dar. Hay que ayudar al prójimo pero también al lejano. Si todos entendiésemos esto no habría un Tercer Mundo falleciendo de hambre. También hay muchas personas que lo pasan mal cerca de nosotros.Somos responsables del bienestar de nuestros semejantes. 

Hay proyectos que consisten en el trabajo conjunto de un grupo. Si uno falla, no sale el trabajo o sale mucho peor. Cada uno tiene una parte en esto. En un trabajo en que participan varias personas la responsabilidad que tienes se multiplica por el número de personas a las que estás fallando si non haces el trabo o lo haces mal.

Pasa lo mismo en política: trabajamos, pagamos impuestos y después si gestionan mal el dinero o lo roban directamente, España se estanca. O las personas que defraudan a Hacienda. Tenemos una responsabilidad en la sociedad. Muchas veces la gente defrauda porque los políticos se comen su dinero, abusan y esto es la pescadilla que se muerde la cola. Los políticos han de dar ejemplo y normalmente no sucede esto. Estos niños tendrán dentro de poco la responsabilidad de elegir la mejor forma de gobierno, para lo cual hemos de documentarnos bien y no votar al primero que intente demagógicamente conseguir nuestro voto.

Tú estás aquí para algo. Para algo bueno. Tienes tu responsabilidad en este mundo porque una parte de mundo lo ocupas tú. Ese sitio es tuyo, sólo puedes ocuparlo tú.Y tú tienes la  responsabilidad de cuidar esta parte del mundo que ocupas y todo aquello que  rodea a ese sitio que ocupas.


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