viernes, 11 de octubre de 2013

Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

¡¿Hasta cuándo?! ¡¿Hasta cuándo van a estar los de ciencias metiéndose con los de letras?! ¡¿Hasta cuándo va a estar Catilina abusando de nuestra paciencia?!

Esta última frase es la que hemos aprendido esta semana en latín, una frase pronunciada por Cicerón en el Senado, en su famoso discurso que realizó contra Catilina , por ello llamado "Catilinaria".

Y es que Catilina estaba ya muy pesadito.

Catilina quería ser cónsul, auqnue ya se había presentado alguna vez, y no había sido elegido. Esta vez lo intnetó mediante sobornos y Cicerón reacciono impulsando una ley que prohibía este tipo de manipulaciones.

Entonces Catilina hizo una conspiración para asesinar a Cicerón y a una serie de cónsules. Al descubrirlo Cicerón, logró posponer la fecha de elección para dar tiempo al Senado para discutir el golpe de Estado. A Catilina le sentó fatal que Cicerón hablara de esto al Senado y reaccionó violentamente, con lo que el Senado invistió a Cicerón como cónsul con poderes absolutos.

Catilina volvió a perder una vez celebradas las elecciones,pero debía ser bastante pertinaz , ya que , adivinando la derrota, los conspiradores habían creado un ejército para incendiar Roma y matar a todos los miembros del Senado que pudieran ser asesinados, c el objeto de crear una insurrección en toda Italia.

Como Cicerón estaba al tanto, el 8 de Noviembre convocó al Senado para pronunciar su Primera Catilinaria, en la que decía:

Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? ( ¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?)
Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet? (¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?)
Quem ad finem sese effrenata iactabit audacia? (¿Cuándo acabará esta desenfrenada audacia tuya?)

Posteriormente hubo otras catilinarias, una segunda, una tercera y una cuarta.

Digamos que Catilina y Cicerón eran como Tom y Jerry, más o menos.¡Qué plan!

Hoy día usamos la frase para expresar nuestro desagrado por una situación cansina o una circunstancia hostil que se repite.

Por cierto, que muy acertadamente, Ana Jiménez el otro día, cuando escribimos la frase en la pizarra, notó que "Catilina" estaba en el caso vocativo.

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