jueves, 21 de mayo de 2015

"En planitis aguda”


Una peligrosa epidemia de en planitis está victimizando en las aulas a casi todos mis alumnos, y va apoderándose del mundo , mientras todo lo que tengo para luchar contra ella es una inyección de "sin plan" que, gracias a Dios, en algunos casos está funcionando.pues, a pesar de que los alumnos siguen usando esta expresión de manera incorrecta y abusiva, parece que van siendo conscientes del mal uso que le dan.

Esta mañana marchaban hacia un colegio cercano al nuestro delante de mí dos colegialas. Una le dijo a la otra: “el otro día vi a la amiga de tu prima y en plan no la saludé porque había mucha gente”… Y digo yo…¿¿por qué esta niña ha incluido “en plan” en esta oración (aparte de por la epidemia que aqueja a la sociedad joven)?

Creo que la razón es que, amén de no darle importancia a la expresión (incluyo faltas de ortografía y otros muchos errores que proceden de la falta de mimo y atención que sufre nuestro idioma), vamos formando palabras sin pensar en realidad en lo que estamos diciendo. Es como cuando usamos una de esas palabras feas que muchos de por aquí se jactan de que es propia de la provincia. Si en realidad, mientras pronunciamos las palabras imaginamos el concepto al que se refieren determinadas palabras, si creamos la imagen en la mente, si pensamos en el significado que lleva aparejado ese significante, quizás nos resultara tan repulsivo y tan ridículo que la palabra moriría en la boca y ahorraríamos al receptor la desagradable tarea de imaginar el concepto mencionado.

Es paradójico que insertemos palabras que no aportan nada a nuestro mensaje y que, sin embargo, poco a poco estemos asesinando otras palabras de nuestra lengua, palabras preciosas y cargadas de sentido que van muriendo por falta de uso. Esto me recuerda a una entrevista que escuché el otro día en la televisión. Entrevistaban al hijo de Pablo Escobar. No os podéis imaginar cómo usaba nuestra lengua el hijo de un narcotraficante. No hablamos de un premio Nobel de literatura, ni de un catedrático de la lengua…El hijo de un narco, eso sí, era colombiano. Y es que en aquellas tierras nuestro idioma parece otro. Aquí lo hacemos crecer esquelético y raquítico, mal formado. Nuestro español está enfermo. Muchas veces pienso que antes de ir a Inglaterra a aprender inglés los españoles deberían ir a Sudamérica para aprender español.

Unas cuantas tardes atrás, viendo un programa de la televisión regional que supondréis cuál es, una señora colombiana se refirió al hecho de mamar un niño del pecho de la madre como “lactar”…Yo tenía al bebé en mis brazos porque estaba lactando…"¿Qué español emplearía ese cultismo?

Hace unos años escribí esto en el blog sobre la epidemia de en planitis de aquel momento. Parece que viene por oleadas, puesto que la epidemia perdió fuerza durante unos años, pero este curso ha vuelto más tozuda. El otro día Alberto Zapata me enseñó la introducción del tema 8 en el libro de ética, donde se leía sobre los inmigrantes “que vinieran en plan legal” Le dije que en ese caso la expresión estaba bien usada, puesto que cuando la palabra “plan” está complementada con un adjetivo que le sigue o le precede, y la frase bien formada, y no se abusa de ella, no hay problema. Lo malo es cuando cortamos la estructura sintáctica con un “en plan” cuya presencia en ese punto no está justificada, por ejemplo: “yo le dije en plan que no tenía ganas” o “llevaba una falda pero en plan corta”. En este último caso, “corta” es un adjetivo, pero no concuerda con plan, porque no se refiere a esta palabra, sino a la falda.

Total, que mientras unos dicen “lactar” y enriquecerán nuestro idioma con miles de matices a nuestro idioma, juegos de palabras, palabras clásicas, dobles sentidos, recreándose en la lengua y en el pensamiento, y disfrutando con ellos, otros seguiremos en plan “no sé hablar”.

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