lunes, 4 de mayo de 2015

Gracias a Alicia García-Pelayo

Quiero dar públicamente las gracias a Alicia García-Pelayo, antigua alumna nuestra desde el año pasado, por acordarse de nosotros, compartir con nosotros unos sentimientos que la honran y por escribirme este correo que publico aquí, y no en El Alumnario, porque me parece que éste es hoy su sitio.


Buenos tardes señorita, ¿Cómo está?

Le escribo porque hace unos días, con el acercamiento del día de la madre, tuve una inspiración repentina y comencé a escribir como si se me fuera la vida en ello.  Disfruté mucho haciéndolo, recordé los artículos del Alumnario y ,de alguna forma, me trasladé a algún momento de agobios del año pasado en el que los artículos de El Alumnario me servían de suspiro del estudio. Por aquel entonces me daba cuenta de que con pocas cosas disfrutaba tanto como escribiendo. Así pues, le doy las gracias por haberme dado la oportunidad de darme cuenta de ello.
Cuando terminé de escribir, sentí la necesidad de mostrárselo para que me lo corrigiera, y después publicarlo, como antiguamente.
Aquí se lo dejo para que le eche un vistazo.



EL AMOR DE NUESTRAS VIDAS
Vamos por ahí buscando el amor de nuestras vidas; alguien que nos cuide, nos proteja, nos atienda, nos quiera incondicionalmente, nos aguante incluso cuando estemos insoportables; alguien que nos aliente a seguir adelante cuando creemos que ya no podemos, que nos suba el autoestima con palabras bonitas, que nos caricias, que vea más en nosotros de lo que nosotros mismos vemos y aprecie nuestros detalles, valore nuestras cualidades, acepte nuestros defectos... Alguien con quien poder reír y llorar a la vez que aprendemos a vivir... Alguien que nos acompañe toda nuestra vida.

De lo que no nos damos cuenta es de que ya tenemos a esa persona. Ese alguien ya nos acompañaba el día en el que llegamos a la vida... de hecho, ¡nos dio la vida! Nos llevó nueve meses  en su vientre, nos arropó en sus brazos cuando nos regaló el mejor regalo que cualquier persona le puede hacer a otra, y lo ha seguido haciendo en cada momento de nuestra vida, sin abandonar su amor ni un solo día. Y no solo nos acepta tal como somos, también  nos entrega su cariño y apoyo, nos anima en los días grises y nos acompaña en el camino de la vida... Además, esa persona (porque sigue siendo una persona; con sus propios días grises) ha sabido ir moldeando, con la ayuda de papá, la persona que somos hoy en día, nos ha inculcado los valores que definen nuestra personalidad y ha adornado con risas nuestra vida desde que esta empezó para que seamos lo más felices posibles.

Gracias a ella, hoy podemos soñar con encontrar a alguien. Pero la realidad es que el amor más fuerte que vamos a tener en nuestra vida es el de una madre. ¡Ella ha sido, es y será siempre el amor de nuestras vidas!


Espero que todo siga bien por el colegio, yo lo echo mucho de menos.


Un saludo,
Alicia.  

No hay comentarios: