lunes, 11 de mayo de 2015

Ni gincana, ni gymkana, ni gimkana, ni yimkana, ni yinkana...¿Entonces qué?


Esta mañana ha tenido lugar, para celebrar el día de las Matemáticas, la tradicional gymkhana matemática, esta vez en el centro de la ciudad.

Es tanto lo que queremos que estos niños aprendan que a veces el colegio se nos queda pequeño y es entonces cuando aprovechamos los espacios que nuestra ciudad nos ofrece, que nos pertenecen a los ciudadanos, para extender nuestro campo de aprendizaje. Así, igual que en Abril vamos a repartir poemas por esta zona de la ciudad que tenemos tan a la mano en la Compañía de María (suerte para nosotros), en Mayo, tomamos las calles y plazas céntricas de la ciudad para realizar una gymkhana matemática.

Gymkhana, sí, un nombre que no todos escribimos bien. Para que no se os olvide, me gustaría deciros que procede de la voz inglesa "gym", acortamiento de "gymnastics" y de la voz persa "khana", lugar de reunión. La Real Academia de la Lengua aconseja que escribamos "yincana", tal como suena.

El viernes felicité al departamento de Sociales. Hoy es para mí un honor felicitar también al de Matemáticas, porque estuvo todo muy bien organizado, a pesar de los cerca de doscientos alumnos que participaban, los de 1º ESO, que, divididos en grupos de cuatro,eran los participantes, y  los de 4º ESO, que estaban en las diferentes plazas, proponiendo las pruebas o , individualmente, iban acompañando a los grupos de 1º, que corrían de un lado a otro: del teatro Villamarta, a la plaza de Abastos, a la plaza de la Asunción, plaza del Banco, etc. , cada grupo siguiendo el recorrido que decidiera y solucionando los problemas que se planteaban, todos ellos curiosísimos, al menos, aquellos de los que pude informarme en la plaza de la Asunción, que es donde yo estaba (queriendo a la vez estar en la plaza de Abastos, del banco, del Villamarta...no he solucionado yo todavía mi problema de la ubicuidad). Los niños discutían sobre la numeración arábiga o romana, sumaban cifras romanas, hallaban las áreas de los triángulos que adornan el suelo de la plaza, con mosaicos de piedras, resolvían problemas sobre líneas y horarios de autobuses y leían la información que de la señorita Ada recibían sobre el patrimonio de la ciudad, además de aprender nombres de calles.

Ya digo que mi visión de la actividad es parcial pero, uniendo cabos, puedo hacerme una idea de la totalidad de ella, de las pruebas, la organización, y del esfuerzo e ilusión con que los profesores del departamento han preparado todo para, a última hora, dar los premios a los ganadores de la Gymkhana, del concurso de la mascota del departamento, y de otros tantos.

Los niños se veían contentos, entregados y trabajaron duro en un ambiente diferente al de la clase, pero manejando los mismos conceptos, usando fórmulas y poniendo, en fin , en práctica lo aprendido, de forma que han visto ostensiblemente la utilidad de sus estudios.

¡Enhorabuena por esa gymkhana! ¿O era gimkana?¿O Gyncana?¿O yimkhana?..

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