lunes, 8 de junio de 2015

Contexto histórico de la fundación del colegio Compañía de María Jerez. Artículo III: Jerez a la llegada de las religiosas de la Compañía de María.


Con este tercero concluimos la serie artículos sobre el contexto histórico de la fundación del colegio de la Compañía de María. Don Jesús Isla escribió los dos primeros, "La Europa a finales del Siglo XIX" y "La España a finales del Siglo XIX"; y servidora habla aquí sobre el Jerez de finales del Siglo XIX.

"El Jerez de finales del Siglo XIX"

Las religiosas de la Compañía de María llegan a la ciudad de Jerez para establecerse en la casa que hoy ocupa el colegio Compañía de María, donde se establecen el doce de Junio de 1889. ¿Qué panorama había en Jerez en aquel tiempo?

Como en otras ciudades de España y del mundo (San Sebastián, Barcelona, Madrid, con sus planes de ensanche, falansterios y familisterios, París haussmaniano, etc.), la ciudad de Jerez también es influida por esa 


ciencia urbana que comienza a existir de forma regulada y planificada desde el siglo XIX. Esta necesidad se plantea debido, principalmente, a las grandes plagas que asolaron Jerez. Concretamente, a principios del XIX Jerez sufrió una fiebre amarilla y muchas epidemias de cólera a lo largo de la primera mitad del siglo.

Así nuestra en nuestra ciudad en el siglo XIX se mejora el sistema de alcantarillado y empedrado de las calles, se crean paseos y se toman importantes decisiones para la morfología urbana de la ciudad.

Como ejemplo, sirva el derribo de las puertas de la muralla medieval, todavía existentes por aquel entonces, para mejorar la relación del Jerez intramuros con los barrios externos. La puerta de Rota había sido demolida en el siglo anterior. El resto fueron derribadas durante el siglo XIX. Hablamos de esas puertas que estudiamos cuando hicimos el tour en inglés por la ciudad: Puerta del Real (la de la plaza del Arenal), Puerta Nueva (ésta no era medieval, es la que comunicaba la Porvera con Chancillería), Puerta de Sevilla, junto a plaza de Rivero (1864) y el arco del Corregidor (1890).

Hay, por otra parte, una serie de espacios de Jerez, alguno de ellos precisamente cercanos a  nuestro colegio, que recibieron una importante dotación urbanística en el siglo XIX. Es el caso de zonas que se habían convertido en muladares, como Santo Domingo, o la Alameda Vieja., que fueron urbanizados mediante su pavimentación, creación de parterres ajardinados y dotación de mobiliario urbano, como bancos, farolas y fuentes. La plaza Aladros, la plaza  San Andrés y la plaza del Arenal son objetos de reformas.

En esta zona y debido a la expropiación de terrenos de la Iglesia que conllevó la Desamortización de Mendizábal, surgieron plazas públicas, como la plaza de San Andrés, a partir de los terrenos de los dominicos. El convento de las monjas de San Cristóbal dio lugar a la actual plaza del Banco y en el convento que ocupaban las monjas de la Concepción se abrió la plaza del Progreso. El Teatro Villamarta se constuiría años más tarde (1926) en parte del solar del convento de la Veracruz, que al ser derribado, dio lugar a la Plaza de la Unión. Así mismo, sobre parte de lo que fue el convento de San Francisco se construyó el mercado de Abastos (construcción de 1873-1885), obra del arquitecto José Esteve López, el mismo que construyó la capilla de nuestro colegio, algo más tarde, con la ayuda posterior de su hijo, Rafael Estévez.

En cuanto al transporte, hubo en Jerez importantes innovaciones tecnológicas, vinculadas a la revolución industrial que en Jerez giró en torno a la industria vinatera. En la primera mitad de siglo el transporte interurbano se valía de caravanas tiradas por caballos y bueyes. La importancia  de la industria bodeguera y la necesidades de la exportación provocaron que se construyera en Jerez el primer ferrocarril de Andalucía, que fue el tercero de España. Se une Jerez con Cádiz y años más tarde se crea una línea hasta Sanlúcar de Barrameda (se inaugura en Agosto de 1877).

En cuanto al transporte urbano, en 1859 se inaugura un tranvía tirado por animales que va desde la estación de trenes a la plaza del Arenal, y viceversa, y más tarde se amplía el recorrido hasta la calle Sevilla. En 1872 se inaugura el ferrocarril urbano de transporte de mercancías, que unía varias bodegas de Jerez y que  llamaban “la maquinilla”. Se cargaban los vagones en el interior de las bodegas y la mercancía era así transportada hasta la estación de trenes, de donde salía para su exportación, hacia Cádiz si eran botas para exportación o hacia Madrid si eran botellas destinadas al mercado nacional.

Otro punto importante fue que el impulso de las bodegas necesitó de construcción de más bodegas y de dimensiones más grandes. Algún párroco se quejó, pues al haber sustituido viviendas por bodegas, el número de feligreses disminuía. Por ello se prohibió construir en el interior del casco urbano y se creó un cinturón de bodegas en la periferia. Muchas familias extranjeras se instalaron en Jerez, atraídas por el negocio del vino.

En cuanto a los servicios públicos, en Jerez hubo un temprano suministro de gas público y posteriormente, fue una de las primeras ciudades españolas en tener electricidad en el alumbrado público, mediante una fábrica muy cercana al colegio, situada en la calle Caracuel, de la cual aún podéis ver la altísima chimenea.

En Jerez también fue muy famoso el conjunto de acontecimientos denominados “los crímenes de la Mano Negra”. Están relacionados con el sindicalismo obrero, que parece ser que fue castigado por el Gobierno mediante una serie de ejecuciones de obreros cuya relación con esta asociación parece que fue dudosa cuanto menos.


Otro acontecimiento de suma importancia para la población de Jerez fue la traída de agua potable desde El Tempul. La familia de Ágreda, propietaria de la casa con anterioridad a la llegada de las religiosas a Jerez, impulsó este proyecto, al igual que el del ferrocarril. Una de las fuentes que se creó en Jerez para surtirse del agua que procedía del Tempul fue el estanque del colegio, el de los niños delfines, construida en 1860, de gran valor artístico

1 comentario:

Jaime Johnson dijo...

Madre mía, que de historia que no conocía de este colegio, ¡y la que me queda por conocer!
Me parece muy importante que los que por entonces eran propietarios de "nuestro" actual palacio impulsasen estos movimientos y a las religiosas, tal y como nos han enseñado en el colegio, a ayudar siempre que se pueda.