lunes, 28 de septiembre de 2015

El suplicio de Tántalo

Cuando algo que queremos lo tenemos cercano pero no podemos hacer uso de ello, podemos decir que supone un suplicio, el suplicio de Tántalo.

Éste es el primer mito que hemos visto este curso.

Tántalo era hijo de Zeus y la oceánide Pluto. Era rey de Frigia, pero pasó, después de morir a ser habitante del Tártaro infierno (recordadme, por favor, que os explique la etimología de la palabra "tortuga").

Tántalo fue castigado por Zeus debido a su mal comportamiento. Concretamente tres fueron los delitos cometidos por Tántalo:

1. Fue invitado al banquete de los dioses en el Olimpo y, después de escuchar sus secretos, ls fue divulgando, además de robar néctar y ambrosía.

2. En un banquete en que invitó a los dioses para corresponderles, como escaseó la comida decidió descuartizar y cocer a su hijo Pélope, a quien sirvió, pero los dioses, que habían sido alertados, no lo comieron. Sólo Démeter comió su hombro, sin darse cuenta de que era carne humana y Zeus pidió a Hefesto que lo recompusiera en un caldero mágico y así fue como resucitó al hijo de Tántalo.

3. Tántalo participó en el robo u ocultamiento del mastín de oro, un perro que cuidaba a Zeus cuando era pequeño. Zeus, cansado de Tántalo y de sus malas acciones, acabó por aplastarlo con una roca.

Una vez muerto, Tántalo fue enviado al infierno, donde fue condenado a estar permanentemente en un lago con el agua al cuello (a veces se dice que por la rodilla) junto a un manzano que tiende sus ramas y frutos hacia él y cada vez que Tántalo intenta tomar una fruta o un sorbo de agua, se retira al instante de su alcance.

Éste fue el mito que expliqué en clase. Ahora les toca el turno a los niños. La primera en contarnos el siguiente mito será Eli, el próximo lunes, cuando nos contará lo que ha investigado sobre Narciso.


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