jueves, 17 de septiembre de 2015

Hablar, leer, escribir y escuchar.

Muchos son los objetivos que me planteo en la asignatura de Lengua castellana y literatura con los niños, entre ellos, la adquisición o mejora de estas destrezas comunicativas. Y así se lo he hecho saber a todos ellos en la presentación de la asignatura. De poco me sirve que el alumno sepa la fecha de nacimiento de Bécquer o me diga de corrido las funciones del lenguaje si además, no sabe mantener una conversación de una forma educada. Por ejemplo, si el niño no respeta el turno de palabra, o no mira a los ojos para establecer contacto visual cuando habla o no mantiene una postura digna, o no vocaliza bien, o muestra su desgana al hablar.

Para ello hemos comentado cuáles son las destrezas de comunicación, es decir, de expresión y comprensión oral y escrita. Dejo constancia de esto, alumnos , para que recordéis bien lo que espero de vosotros en este curso, haciéndoos saber que todo esto se evaluará positivamente:

En cuanto a la expresión oral, persigo que seáis capaces de hablar mirando a los ojos del interlocutor. No a sus cejas pobladas o a la verruga que tiene en la frente, sino a los ojos. La mirada comunica mucho y es propio de personas sinceras mirar a los ojos. Esquivar la mirada no es buen signo. A veces no se mira a los ojos por timidez, pero hay que ir superando esos condicionantes en un momento determinado de la vida, para no ser tachad de maleducado, de no considerar a los demás. Todo esto lo iré observando en la marcha diaria del curso.

Como os he indicado en clase, mientras habláis, tenéis que mantener una postura adecuada, intentar mantenerse erguidos, no dejados caer sobre una pared o columna o soporte vertical ni horizontal. También debemos hacer buen uso del lenguaje corporal (por ejemplo, no mover las manos en exceso). Igualmente, iré evaluando estos aspectos diariamente y también en actividades como la del siglo XIX, que incluye exposiciones.

El respeto del turno de palabra es esencial siempre para no convertir el lugar en el que estamos en un programa bajuno de Telecinco. Así, valoraré positivamente al que respete el turno de palabra y no hable en clase espontáneamente, sino que levante la mano para intervenir.
            
Es necesario que la intensidad de la voz al hablar sea la suficiente para que todo el auditorio escuche el mensaje y no se debe gritar, porque molesta. Cuando estemos trabajando en grupo hay que ser más conscientes aún de la molestia que acarrea el uso de una intensidad alta de la voz, porque son muchos alumnos los que hablan a la vez. La observación diaria va a ser la fuente de evaluación de este objetivo, así como la intervención en actividades como la del día del Siglo XIX, o el concurso de vocabulario. Así mismo, el uso de palabras soeces ha de ser evitado. Las palabrotas me molestan muchísimo, se me queda grabada la memoria irremediablemente la experiencia de escuchar una palabra fea de un alumno. Da igual que sea en el patio o en el aula. La distancia también hay que cuidarla en las relaciones sociales. No se debe hablar con alguien a gritos desde lejos ni tampoco echarse encima de una, o acercarle demasiado las manos a la cara, o alejarse del interlocutor cuando la conversación aún no ha terminado.
            
 A estas alturas el alumno ha de saber construir su discurso según un guión ordenado y con corrección léxica y sintáctica. Lo comprobaremos en clase y en exposiciones y en actividades como la del día del siglo XIX.
            

En lo tocante a las destrezas de expresión escrita, el alumno ha de respetar los márgenes. Iremos viendo si es así cada vez que entregue un examen, trabajo, el discurso de fin de curso, etc.Imagino que al saber ellos que es parte de la nota de la asignatrura, se esmerarán, pero sobre todo, espero que entiendan que la limpieza y la buena organización del espacio de un folio a la hora de escribir, aporta una buena imagen de uno mismo. A esa buena imagen también contribuye la ausencia de tachones, la letra legible y la beuna ortografía. Todo ellos será valorado debidamente. Los escritos los corregiré y evaluaré en los correos electrónicos que me envíen, en los artículos de El Alumnario, en las pruebas escritas y, resumiendo, en cualquier manifestación de comunicación escrita.

En los correos electrónicos se pone de manifiesto si el alumno sabe o no dirigirse bien a alguien por escrito. Para empezar, los niños han de ser conscientes de que los mensajes de correo han de tener un asunto especificado. También un encabezado, un cuerpo en que se explique el motivo del envío del correo, una despedida y la firma del alumno, es decir, su nombre y la clase a la que pertenece. Este objetivo estoy comprobando que lo van cumpliendo a medida que me van llegando comentarios al blog, correos a mi cuenta y artículos de El Alumnario.
       
Veremos también cómo se manejan con otro tipo de textos, como las instancias o las reclamaciones.
         
No sé si harán caso a mis recomendaciones sobre el uso de los párrafos para aligerar la lectura, ordenando sus ideas adecuadamente.
A estas alturas, el vocabulario ha de formar parte ya del registro formal en los escritos dirigidos a los profesores. Y se pretende la corrección sintáctica y léxica, como he comentado ya cuando hablaba de  la producción textos orales.

En cuanto a la comprensión auditiva,  el alumno ha de mostrarse atento e interesado en lo que escucha (sin bostezar, mirar al infinito o mantener postura inadecuada; tomando apuntes si lo precisa). La mejor forma de no aburrirse es automotivarse, tomar interés voluntariamente en el mensaje que se les está transmitiendo, integrarse. Observaremos diariamente en una serie de actividades si esto es así, concretamente, cada vez que leamos algo en clase.

De poco sirve escuchar si no se entiende lo que se dice, y no me refiero a parcialmente, es decir, no han de quedarse sólo con las anécdotas de lo que se cuenta o con las idas secundarias, sino saber separar éstas de las principales, conociendo la finalidad que el autor tenía con el discurso, conociendo lo que de verdad se quería transmitir. Haremos audiciones en que evaluaré esto y también o haré durante otras actividades, como conferencias.          

Por último, me gustaría comprobar que mis alumnos tienen un habito lector, tanto si data de años atrás como si lo va desarrollando en este curso. De este modo, veré si desarrolla u gusto por la lectura en los comentarios que haga al blog, en las aportaciones al Club de la lectura, en los comentarios a El Alumnario, o en clase sobre libros que haya leído o esté leyendo, o en los comentarios sobre textos literarios que leamos en clase, las repuestas a mis preguntas sobre éstos, etc. Mediante la participación en la actividad "Dibujamos literatura" comprobaré si el alumno ha tomado interés en leer u texto literario determinado y si lo ha entendido bien, a la vez que se fomentará su creatividad artística y sus destrezas manuales.

Ha de entender lo que lee, las ideas principales y secundarias. También ha de leer con fluidez, cuando se le den textos para leer en voz alta, como las tarjetas del concurso de vocabulario, por ejemplo.
         
Si el niño muestra tener habilidades de este tipo, significa que maneja bastante bien el idioma.El buen manejo del idioma es una carta de presentación en cualquier lado. Creo que el curso les será provechoso. Ahora bien, no han de olvidarse de nada de lo recordado aquí.


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