miércoles, 18 de noviembre de 2015

"Las niñas de la Compañía de María" otra vez en el colegio





Así se hacen llamar ellas, y, aunque hace ya unas cuantas décadas que dejaron el colegio, parece que aún no se hubieran ido. Hablamos de un grupo de antiguas alumnas que estuvieron en el colegio durante los años 40 y 50 y que cada año atienden amabilísimas a mi solicitud para venir al colegio en el mes de Noviembre, con el fin de hablar con los niños que cursan el último año, es decir, los de 4º ESO, sobre el colegio, su experiencia de vida dentro y fuera del centro, la importancia de éste en sus vidas, la Niña María y las enseñanzas de las religiosas, lo que subyace a la labor de profesores, el esfuerzo de los niños, los premios, los castigos, las fiestas del colegio, en definitiva, algo que podemos llamar el espíritu de la Compañía de María, que es el mismo desde que Santa Juana de Lestonnac fundara la orden, a pesar de los cambios a los que ha ido adaptándose la orden y el centro escolar, algo que ya la Fundadora había previsto en el siglo XVII.

Aunque son antiguas alumnas, a mí me gusta más llamarlas "las alumnísimas", pues no todas las antiguas alumnas están tan volcadas con el colegio, han profundizado tanto en sus enseñanzas, o se siguen reuniendo una media de tres veces al año para recordar anécdotas vividas aquí. Este grupo, con doña María del Carmen Durán a la cabeza como coordinadora e impulsora de cualquier actividad que tenga que ver con la Compañía de María, no duda en venir cada año, atendiendo mi petición y dejando sus quehaceres, que son muchos, para regalar altruistamente un rato de interesante y entretenida conversación a los alumnos, que las escuchan siempre con curiosidad, contagiados de su alegría.

Repasaron hoy asuntos como los uniformes, los velos, la procesión de la Niña María, la institución que suponía el colegio en Jerez, el tipo de alumnado que había, las dependencias, los premios, etc.

Resultó que el salón de actos que tenemos hoy día, en el que nos reunimos con ellas, era el sitio de las camarillas, es decir, el dormitorio de las internas, donde las camas quedaban separadas por biombos. Los niños descubrieron entonces que su aula, junto con la de 4º ESO "B" constituían el salón de actos de aquel entonces, cuyos balcones se abrían a la fachada exterior del colegio, por tanto. También nos contaron que la segunda planta del pabellón de primer ciclo de ESO no estaba construida, no así la planta baja, donde se ubicaban la cocina y el comedor, que fue salón de actos hasta hace poco.


Nos hablaron de la formación académica, de los estudios que ofrecía el colegio, lo que estudió cada una...También de la formación integral de la persona, que -decían- aunque los alumnos ahora probablemente no lo aprecien, es lo que queda dentro, ese saber estar, esa referencia de cómo han de comportarse, esa visión que les hace situarse en el mundo como personas, con todo el equipamiento espiritual e intelectual para enfrentarse a situaciones de la vida una vez salen del colegio.

Nos enseñaron muchos objetos que tenían que ver con su vida de estudiantes de la Compañía de María: el impecable boletín de notas de doña Adelaida Luque; dos  coronas de laurel que pertenecieron a dos alumnas que fueron posteriormente monjas de la Compañía de María; el famoso
carnet de puntos, que las religiosas perforaban cuando la conducta de las niñas no era la pretendida; una libreta que servía de diario a la hermana de doña Adelaida; bandas de conducta, de excelencia, medallas, estrellas para colocarlas en el uniforme que representaban las buenas notas; muestras de labores realizados con todo primor por las niñas (nuestras alumnas se asombraron al pensar que estaban hechos a mano); escudos de plata... Todo esto lo pasaron a los alumnos, quienes tuvieron en todos estos enseres en sus manos, los observaron y se colocaron encima todo lo que servía como complementos a los uniformes de aquel tiempo.

Contaron divertidas anécdotas, como la vez que doña María del Carmen Ruíz de Velasco dejó escapar tres ratones en clase, a lo que siguió un reconocimiento de culpa, y el castigo correspondiente, que aceptó con humildad, sabiéndose culpable de aquella acción, la cual había confesado con sinceridad.

De esta forma, combinaron sus anécdotas con reflexiones profundas sobre la vida y la enseñanza, sobre lo que recibieron en el colegio,  transmitiendo a nuestros alumnos actuales la devoción que sienten por la Virgen, la Niña María, y por Santa Juana de Lestonnac.


Les dieron consejos a los niños, a la vez que charlaron con ellos de un montón de cosas, respondieron sus preguntas, cantaron con ellas y hasta se hicieron un "selfie". Y es que estas alumnas son... eso...¡Las alumnísimas!


Agradezco un año más a estas niñas de la Compañía de María su respuesta a mi llamada, el esfuerzo de venir al colegio, su disposición, la alegría contagiosa que siempre traen al colegio, sus consejos, todos los objetos que trajeron consigo, su amabilidad, su forma de ser. Muchas gracias a doña María del Carmen Durán, María del Carmen Ruíz de Velasco, doña Adelaida Luque, doña Mercedes de la Cuadra y doña Dolores Jurado. Son todas estupendas. Mando un abrazo muy fuerte a doña Angelita del Junco, que esta vez no ha podido venir, aunque sé que le ha pesado.

Muchas gracias de nuevo, los niños no van a olvidar su visita.

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