domingo, 8 de noviembre de 2015

Noviembre, el mes de María

 Relacionamos el mes de Mayo con el mes de la Virgen, cuando la naturaleza se viste de verdes diseños floridos. Es una tradición que se celebra desde el medievo. La primera noticia de la consagración de este mes de Mayo a la Vorgen tiene que ver con nuestra asignatura, con la literatura, pues fue el rey Alfonso X quien escribió las famosas "Cantigas a la Virgen María", en las que canta al mes de Mayo en relación a la Virgen.

En el colegio de la Compañía también dedicamos el mes de Mayo a la Virgen. Es cuando los niños pequeños se reúnen antes de clase frente al monumento de la Virgen, junto al techado, para cantarle y rezarle. Aprenden también los niños a rezar el rosario, e incluso fabrican rosarios en miniatura. En Secundaria rezamos cada mañana del mes de mayo a la Virgen, drigiéndonos a Ella de una forma muy especial. Es el mes de Santa Juana de Lestonnac, fundadora del colegio, un colegio que creó para que las alumnas siguieran el modelo de la Virgen María, y todo ello lo recordamos entonces. Los niños traen flores para obsequiarlas a la Virgen durante todo el mes, el cual culmina con la visita de la imagen e María Santísima de la O, que pernocta en el colegio para pasear a la mañana siguiente por los jardines en su vuelta al convento de los Padres Capuchinos.

Siendo Compañía de María, recordamos de una manera especial a la madre de Dios en el mes de Noviembre, como quiso Santa Juana. De todo ello hablamos en la hora de tutoría de esta semana que ha sido la primera del mes de Noviembre.

Recordamos la idea de Santa Juana de crear un colegio, allá en el siglo XVII, que proveyera a las niñas de una formación como la que tenían los niños bien educados en Francia, los cuales acudían al colegio de los jesuitas. Como quiso Dios que Santa Juana tenía un hermano que era sacerdote jesuita, tuvo más fácil el acceso a los postulados de la orden y creó la Compañía de María, que así la llamó, por ser muy parecida en su ideario a la Compañía de Jesús, sólo que la nueva orden estaría destinada a la educación de las niñas, las cuales quería la Fundadora que siguieran el modelo de la Virgen María.

Por eso fue que en 1610, el primer año de colegio, Santa Juana propuso a las alumnas que el día de la Presentación de la Niña en el templo, esto es, el 21 de Noviembre, sacaran a la Virgen en procesión, lo cual fue aceptado por las colegialas con gran contento, como pudieron leer nuestros niños de 4º ESO en los apuntes de la vida de Santa Juana. Vieron que lo que se hace ahora el día 21, la celebración de la Niña María, es una tradición que se remonta a varios siglos atrás, y que ellos son un eslabón más en esa cadena formada por promociones de alumnos de todo el mundo que el 21 de Noviembre comparten esa fiesta y lo hacen del mismo modo, como instituyó la santa. Hablamos de la Virgen María, la acompañamos en procesión solemne hasta la iglesia, cantamos cánticos en su honor, los alumnos mayores a llevan a hombros y se encargan de llevarla hasta el altar y el resto del día lo pasamos en una fiesta alegre. Igual que en aquel entonces. Tenemos que percibir la importancia de la celebración de esta fiesta para nosotros.

Como Santa Juan nos señala a la Virgen María como modelo, recordamos a la figura de la Virgen en la Biblia y a lo largo de la Historia y vimos algunas manifestaciones artísticas que tienen que ver con su imagen.


En los Evangelios apócrifos (explicamos la diferencia entre evangelio apócrifo y canónico), en el protoevangelio de Santiago, aparece el pasaje de la Presentación de la Virgen niña en el templo. Sus padres (recordamos que se llamaban San Joaquín y Santa Ana, patrona de la lectura), la llevaron allí con tres años para agradecer a Dios su nacimiento, y allí permaneció hasta los quince años, cuando se casó con José. Se dice que la niña subió las escaleras del templo con seguridad y alegría y que, lejos de sentirse apabullada, se puso a bailar delante del sacerdote. Allí consagró su vida a la oración y a la formación.

Recordé a los niños que dentro de muy poco empezará el Adviento, y con él, el año litúrgico. Hasta que llega Pentecostés, cerca del final del curso, vamos recordando y reviviendo pasajes de la vida del Señor. Quizás ahora, en Noviembre, cuando aún no ha nacido Jesús, podemos dedicar un tiempo a reflexionar sobre María.

La figura de María cobró especial importancia con la Contrarreforma. Era una manera de combatir a los protestantes. De entonces datan muchos cuadros en que el tema central es la Presentación de María en el templo, pasaje que había sido arrinconado en siglos anteriores.

Vimos cuadros de la Presentación, y también de la Anunciación, pues el momento del año invita a ello. Así, descubrimos que la mayoría de estos cuadros presentan al arcángel San Gabriel con una vara de azucenas, que es la flor de la pureza. Analizamos varios de estos cuadros, en los que ya detectamos algunas características de la personalidad de María: entrega, obediencia, humildad, sencillez, laboriosidad, virginidad (hortus conclusus, la imagen del huerto cerrado)...

Repasamos pasajes de la Biblia en los que aparecía la Figura de María y los relacionamos con obras de arte cuyo tema era cada uno de ellos:

1.Anunciación.
2.Visita a su prima Isabel
3.Nacimiento de Jesús.
4.Bodas de Caná
5.Al pie de la cruz.
6. Pentecostés.

Vimos qué actitud tuvo la Virgen en cada uno de estos momentos: obediencia, abnegación, observación y prudencia, entrega a los demás y a la propia familia, entereza, actitud evangelizadora. Reflexionamos si cada uno de nosotros se comportaba así normalmente en su vida. No somos perfectos y a veces es necesario recordarlo y dedicar un tiempo a ese cambio que se nos pide desde el catolicismo.

Pensamos que no siempre aceptamos de buen grado las instrucciones de padres y profesores, que quieren el bien para nosotros; que no siempre en casa estamos pendiente de nuestros seres queridos, no siempre les demostramos que los queremos, y sabemos que no van a durar para siempre; que no siempre nuestra actitud es humilde, sino que muchas veces queremos sentirnos protagonistas, el centro de atención, elogiados; que no siempre estamos pendiente de las necesidades de los demás antes de las nuestras; que no siempre aceptamos con valentía y resignación los reveses de la vida; que no siempre somos instrumento de Evangelización, que no siempre transmitimos la alegría del mensaje cristiano.

Poco a poco, desembocamos en nuestro colegio hace cincuenta años, en la tradición de la celebración del día de la Niña María en aquel entonces, la solemnidad del día, los velos, los guantes blancos, los uniformes impecables, los escudos brillantes de plata, las bandas de conducta, las medallas,...Recordamos a algunas religiosas antiguas, el plan de estudios,el reparto de las aulas del colegio, las canciones,...

Y en una hora esto fue todo lo que hicimos. Podía haber seguido hablando durante algunas horas más, pero acabó la hora de tutoría y empezaba la de Lengua en 4º C...

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