domingo, 26 de junio de 2016

Despedida de los niños de 4º ESO







  El día 10 de Junio asistimos a la misa de despedida de los alumnos de 4ºESO, una ceremonia oficiada por el capellán, don Francisco Párraga en que, con la participación de los niños, dimos  gracias a Dios por estos años compartidos con nosotros, trece en el caso de la mayoría de ellos, que fueron matriculados con tres años en el mismo colegio que les ha visto correr por el patio, el cual ha sido testigo de cómo se caían sus primeros dientes, de sus amores y desamores, de sus riñas y sus risas, de sus anécdotas infantiles y de su proceso madurativo, al fin y al cabo.
Los niños, convertidos ya casi casi en adultos, recorrieron el pasillo de la iglesia ante la emocionada mirada de padres y profesores y el coro empezó a cantar, conscientes sus componentes de que iba a ser una de las últimas ocasiones de cantar  juntos antes de desaparecer como conjunto. Las canciones sonaron preciosas. Claro, que las tienen bien ensayadas, pues desde pequeños llevan escuchándolas y cantándolas.
La homilía de don Francisco giró en torno al grupo de 4º, la unión con el colegio y los profesores, lo aprendido y vivido en el colegio y las características de cada uno de los grupos: los de “A” son un  grupo muy unido, con una gran conexión entre todos ellos, de ahí que se llamen a sí mismos “la piña”, que fue una de las ofrendas que llevaron al altar; en B son alegres y le ponen salsa a la vida, de forma que la ofrenda que  hicieron en la eucaristía fue una salsera; por último, los de “C” forman la clase más movida este año y decidieron llevar al altar un crucigrama con sus nombres, el que ha figurado en el mural del aula durante el tercer trimestre.
Otras ofrendas fueron las estrellas, que unidas formaban el firmamento en que cada uno de los alumnos tiene su sitio y cada uno de ellos es simbolizado por uno de estos astros que nos han acompañado en los murales de las aulas todo el curso, desde el primer día de clase hasta el día de su graduación.
Durante la ceremonia los niños rieron y lloraron (Anabel, por ser la más exñperta en esto, llevaba la batuta e iba a la cabeza de todos) y mucho más cuando Daniel Moreno Pérez leyó el discurso de despedida, con el que representaba al alumnado de  4º y que dejo en este artículo. En él repasó la trayectoria por el colegio de la “promoción de las estrellas”. Lleno de emoción y de palabras agradables para todos nosotros estuvo el discurso de la madre de Miguel Ángel Alonso  de Medina, doña Carmen Oliva, que ha tenido la amabilidad de enviarme para publicación. La  señorita Elena Aguilar, directora del colegio, fue la última en leer un discurso en que agradecía a los padres la confianza en el centro y, al dirigirse al alumnado en nombre de los profesores y en el suyo propio, les recordó a todos la importancia de Santa Juana de  Lestonnac y la Niña María y les hizo una serie de recomendaciones que los niños recibieron con emoción.
Tras la eucaristía, llegó el momento de la imposición de insignias. Uno tras otro, los alumnos fueron subiendo los escalones del presbiterio para que las tutoras les impusiéramos la insignia del colegio, un pin con el diseño del escudo de la Compañía de María.
Agradecimos a los alumnos los ramos de flores entregados a  las tutoras de 4º ESO y el cuadernito lleno de bonitas dedicatorias. Las alumnas cantaron la Barcarola, aunque creo que la  emoción modificó sus voces, hasta el punto que publico aquí el vídeo que grabé unos día después, el último día de curso, cuando las voces estaban algo más entonadas y eran los polos los que estaban algo “modificados” con las firmas  de los compañeros.
Después de la fotografía de grupo, pasamos al jardín del colegio, donde se sirvió una cena tipo cocktail en que departimos alumnos, padres y profesores, dsifrutando de una agradable velada antes de que los niños marcharan a la fiesta que habían organizado para celebrar su graduación.

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