miércoles, 1 de junio de 2016

La Virgen de la O y su "Visitación".





El pasado día 30 de Mayo la Virgen de la O visitaba la Compañía de María, y allí se quedó hasta el día 31, precisamente  el día de la Visitación, es decir, cuando se conmemora la visita que la Virgen María hizo a su prima Isabel, embarazada de Juan. De aquella visita, San Bernardo dijo que  a partir de entonces María quedó constituida como un "canal inmenso" por medio del cual la bondad de Dios envía hacia nosotros las cantidades más admirables de gracias, favores y bendiciones. Esto es lo que ha traído María en su visita a la Compañía.
Este año el atuendo de la Virgen era diferente. Me dijo la directora que era porque es el año de la misericordia, aunque a mí me da la impresión de que algún madridista de la Defensión, que no habrá pocos,  ha podido intervenir para que la Virgen, vestida del color de la Pasión, procesionara detrás de las albas blancas de los monaguillos, haciendo publicidad indirecta del reciente triunfo del Madrid en la Champions League. Entre ellos estaba Javier Martínez, al que, por ser del Atletis, no le hacía gracia esta idea. 
Estaba todo entonado en la procesión, pues hasta la bolsa  de terciopelo que llevaba Beatriz Camisón, también vestida de monaguillo, era morada. Sólo faltó que  la montura de las gafas de don Carlos Martínez combinaran con el manto de la Virgen. Lo apunto como propuesta de mejora del año próximo y seguro que don Carlos acepta el reto.
Nuestros niños iban bien uniformados para acompañar a la Señora de la Defensión. Los mayores fueron hasta la iglesia de Capuchinos, donde la recogieron, después de la lectura de la alumna Cecilia Muñoz y la intervención de don Francisco Párraga, el capellán del colegio, acompañado el acto de las canciones del coro, que ya había empezado a cantar en la calle Paúl. En todo el recorrido se apostaron padres, antiguos alumnos, hermanos de la Defensión y otros ciudadanos de Jerez.
Al llegar a las calles Zaragoza y Compañía de María, los pequeños del colegio, alumnos de Primaria e Infantil, daban la bienvenida a la Virgen, como hacen todos los años, con la ilusión del que espera en su casa una visita, y no una visita cualquiera. En sus caras y en el agitar de campanas, que siempre dan alegría al momento, vimos la emoción que suponía la presencia de la Virgen entre ellos.
La Virgen llega al colegio entre canciones y música, rodeada de los hermanos de la Defensión y de sus amigos de la Compañía de María, los cuales besan su mano en ceremonias que se llevan a cabo en el colegio durante toda la mañana. Las religiosas del seminario, limpiadoras, cocineras del comedor y otros miembros del presonal no docente esperan la llegada de la invitada y salen a recibirla.
La noche del 30 la Virgen pernocta en el colegio, recordándonos aquel tiempo en que las obras en la iglesia de Capuchinos permitieron que descansara aquí, y no es de extrañar que la imaginemos, lejos ya de la algarabía provocada por su llegada, reflexionando y rezando, en compañía de Santa Juana de Lestonnac, que parece

mirarla unos pasitos por detrás. No se me ocurre mejor imagen para expresar el porqué de nuestro colegio, su germen, su origen, la devoción y amor que Santa Juan sentía por María, la formación cristiana de la Fundadora, la cual quiso crear un colegio en que las niñas, como ella, siguieran a María, acompañándola. Esa noche, la imagen de Santa Juana, acompañó a la Virgen en el silencio de la capilla.
Al día siguiente me pareció que la Virgen de la O
tenía la cara más descansada después de pasar la noche en el colegio. La había visto yo más tristona el día anterior. ¿Y si le costara trabajo dejar en convento -pensé-,  a pesar de lo bien acompañada que viene por hermanos de la Defensión, frailes, y alumnos y profesores del colegio? No debe de ser un préstamo fácil para los hermanos de la Defensión, pues, aunque saben que en el colegio la vamos a tratar a las mil maravillas, haciéndole todos los honores, no deja de ser una de las imágenes más bonitas entre las Vírgenes de Jerez. ¡Y cómo la viste doña Isabel Fabra, su camarera! Por cierto,  se me desabrochó un botón de la camisa en la espalda mientras hacía una fotografía y doña Isabel, que estaba pendiente, me lo abrochó...Me sentí yo contentísima de que la camarera de la Virgen me abrochara a mí un botón, pues son las mismas manos las que, primorosamente, visten a la Virgen.

Salimos de la capilla a las nueve y media de la mañana y en procesión, nos dirigimos hacia los jardines del colegio. La imagen de la Virgen era ahora cargada  por los alumnos de tercero ESO (el día anterior habían sido los de cuarto los encargados de llevar a la Señora de la O). En su cortejo iban la directora, doña Elena Aguilar, el Hermano Mayor, don Antonio García-Figueras y el capellán del colegio, don Francisco Párraga, al que los alumnos de Infantil, con mucho cariño, gritaban desde su verja: "¡hola, cura!" También acaompañaba a la Virgen un representante de cada clase del colegio, en total treinta y seis alumnos, a cual más estupendo.

Una vez más, la zona de Infantil fue la más alegre del colegio, pues el paso de la Virgen fue celebrado con el tañido de sus campanitas, objetos que causan en ellos tanta fascinación como cualquier otro que se les da distinto a los ordinarios. La imaginación de los niños a estas edades es descomunal, lo sabemos: las campanas las agitaban junto a los oídos de los amigos, se las colocaban en la boca a modo de micrófonos, o como si fueran copas de las que libaran. Miles de ideas, una por niño y por segundo. Las profesoras
hicieron ejercicio de paciencia conteniendo a los niños, que no podían tocar las campanas hasta el momento de paso de la Virgen, y entonces sí hubo una explosión de tonos miestras pasaba la Madre de Dios. Hay quien dice haberla visto taparse los oídos a la altura del campo de fútbol.
En el jardín del colegio rezamos y cantamos a la Virgen. El coro de don Carlos la acompañó cantando los dos días, con gran mérito y calidad
por parte de alumnos y profesor, y el coro de don Francisco, que es menos nómadaqie el de don
Carlos, desde el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, se dirigió  a la Madre, entre las varias canciones, con un Ave María que agradezco al profesor que me pidiese que lo grabara, puesto que así estuve preparada para disfrutarlo desde el primer momento y de cerca. Impresionantes estuvieron don Francisco en el órgano y las niñas con instrumentos de viento. Fue una interpretación delicadísima y de muy buen gusto.

Vimos a antiguos alumnos hermanos de la
Defensión, como Borja, que siempre tiene su lugar reservado dentro de la procesión. Saludamos también al grupo de antiguas alumnas formado por Beatriz, María, Alicia y Alejandra; el día anterior habíamos compartido un rato de charla con Cristina y María. Les deseamos mucha suerte en Selectividad. Seguro que se la pidieron a la Virgen. Hubo padres del colegio que vinieron a ver la procesión. ¡Cómo no voy a nombrar a don Manuel Barrera, cuya hija iba guapísima de monaguillo en la procesión, peinada por él, por cierto! Estos Hermanos de la Defensión sirven para todo.

Hablando de monaguillos, tengo que destacar el papel desempeñado por mi alumno Luis, que era algo así como el padre de los monaguillos. Son muchos años ya de experiencia y hasta Andrés, con lo alto que es, lo obedece. Luis va en el centro del grupo de monaguillos, como el punto central de la cara del dado que marca el cinco, y desde allí tiene acceso a todos sus compañeros "merengues", lo mismo para indicarles cualquier cosa que tienen que hacer, que para confortar a alguno cuando lo necesita, caso de Beatriz
Camisón, pregonera de la Semana Santa en nuestro colegio este año, la cual no pudo contener la emoción al ver a la Virgen tan cerca de ella en la iglesia y fue abrazada por Luis.

Así transcurrió el día de la Virgen de la O en el colegio, el final del mes de Mayo. La próxima vez, el año que viene, Dios Mediante.

Gracias a los hermanos de la Defensión por dejarnosuna vez más poner un broche de lujo al mes de Mayo.











































































































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