jueves, 15 de septiembre de 2016

CURSO nuevo, VIDA nueva

Vaya por delante que la vuelta de las vacaciones no para todos genera ilusión y alegría, que a muchos aporta nostalgia y depresión, porque el descanso crea adicción en muchos casos y supone un tiempo para hacer muchas cosas que no podemos hacer en los nueve meses que el curso nos tiene embarazados.

A lo mejor no es casualidad que el curso escolar dure nueve meses, los mismos que un embarazo. Quizás nueve meses es un periodo de tiempo que nos señala algo: los meses en los que la temperatura nos permite dar clase aquí en Andalucía, el lapso de tiempo que la media de personas puede soportar una una rutina que acaba pesando al final de ese periodo o el número de meses que necesitamos para que se geste algo importante.

Unos conciben el curso con más alegría que otros, pero ciertamente hay algo de ilusionante en todo principio: conocemos personas con quienes entablamos una relación que puede durar de por vida y que puede ser muy enriquecedora; aprendemos (tanto alumnos como profesores) misterios vitales a la vez que materia puramente escolar y que también se relaciona con la vida (Historia, Ciencias Naturales, Lengua...); nos beneficiamos de ese aprendizaje y nos formamos como personas, es decir, cultivamos nuestro lado humano (e incluso divino), distinguiéndonos de las bestias y rechazando la incultura.

Un embarazo es algo parecido. Para unos, es una noticia alegre y para otros, un chaparrón. Sea lo que fuere, una noticia gratificante o la idea de una carga insoportable (se comprende que determinadas situaciones que se viven no sean las idóneas para un embarazo y una vida nueva),  no hay más que conocer al niño que nace, esperanza de futuro para la humanidad, para comprender que merecieron la pena las fatigas, el cansancio, los disgustos, el sacrificio, pues la vida que nace contribuirá a poblar el mundo, puede que a mejorarlo, y a hacernos felices desde que contemplamos ete milagro de la vida, no digo ya al ver sus primeras sonrisas o sentir su tierno abrazo, un abrazo en que no cabe falsedad, sólo amor. Un niño supone un compromiso de por vida, pero ¡bendito compromiso!

El comienzo de un nuevo curso, igualmente, para algunos es una noticia alegre y para otros un chaparrón que anticipa el otoño a principios de Septiembre; puede ser una noticia gratificante o una carga insoportable. Pero no importa que sea temido o deseado: en Junio, al contemplar el fruto de estos meses, que, al igual que la gestación de un niño, provoca  fatigas, cansancio, e implica sacrificios e incluso disgustos en no pocos casos..., y al pensar que lo aprendido por los niños contribuirá a mejorar el mundo, a crear felicidad, a extender la humanidad (o la divinidad) por aquellos rincones a los que lleguen las enseñanzas de un profesor, concluimos que todo mereció la pena.

Este curso escolar lo concibo, pues, como un embarazo. En Septiembre empieza a crearse un nuevo ser, determinado genéticamente por las características de los alumnos que conformen cada clase y los profesores que les enseñemos, además de por las circunstacias que nos rodean, que intentaremos usar siempre de manera beneficiosa para todos. A mediados de Diciembre el niño tendrá ya tres meses, y habremos terminado el primer trimestre del curso, algo duro, por ser el principio, y es que en los primeros meses de gestación se necesita mucha energía para poder crear los fundamentos de ese nuevo ser (las extremidades, el tubo digestivo, los riñones, el hígado, los pulmones, el tubo neuronal, el sistema nervioso, etc.). Necesitamos, del mismo modo, una buena base para superar el curso con éxito y felicidad. Hay que empezar a estudiar desde el primer día. Desde entonces estamos ya creando  los órganos del bebé, aún embrión.

En el cuarto mes, enero, habremos concluido ese proceso embrionario. En realidad, el curso es como si comenzara su estado fetal a final del primer trimestre, justo después de la Niña María.

En el segundo trimestre, el feto puede moverse libremente, se conoce ya el sexo del bebé y sigue aumentando de peso. Ya pesa casi un kilo. Nuestro curso comienza a pesar también.

En el tercer trimestre del embarazo, el feto se prepara para el parto. El feto llora (algunos alumnos también), responde a los estimulos de luz y sonido, recibe anticuerpos de la madre, acumula mucha grasa, etc. En el colegio, nos preparamos todos para el final. Sabemos que no será fácil, que el parto será duro, pues el mes de Junio tiene fama de guasón. A cambio de eso, además de vernos liberados ya en este mes del peso del curso, habremos dado a luz un curso nuevo, al que quizás ahora no vemos la gracia, pero sin duda apreciaremos  la bendición que supone una vez lo hayamos concluido y tengamos con nosotros ya para siempre, una serie de conocimientos y aprendizajes que nos acompañarán siempre, si somos tan inteligentes como para no renunciar a ellos previamente. Un curso también supone unos compromisos de por vida, como un bebé.

 Defendemos la vida humana, al igual que defendemos la cultura y el esfuerzo, que han de ser complementos de ésta. Así pronunciamos en el colegio un sí a la vida, a una vida llena, plena, una vida en que aprovechemos lo que de bueno se nos da y multipliquemos los talentos que recibimos.

Y pues hemos nacido para vivir, vivamos, vivamos la vida, no la que se introduce, dañina y engañosa dentro de los móviles, en el mundo de whatsapp o instagram, sino la de verdad, donde vinimos después de esos meses de gestación, el mundo actual, que tanto bueno de nosotros necesita. Tenemos que cambiar el mundo y sin cambiar nosotros, difícilmente podremos hacerlo.

En el calendario de la clase, el tema este año será el embarazo, la formación de un nevo ser que vamos a crear entre todos. Cuanto más nos impliquemos, mejor saldrá. Así que necesito en clase colaboración, escucha, esfuerzo, buen comportamiento, ilusión, estudio y buena voluntad. Entre todos daremos a luz en Junio el mejor curso que os podáis haber imaginado.

¡Suerte!

PD: me gustaría mucho que leyerais estas reflexiones sobre la vida humana y vierais este vídeo, que a mí al menos me causa gran emoción.
http://lenguayliteratura4eso.blogspot.com.es/2013/04/aborto.html

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