lunes, 14 de noviembre de 2016

Cortesía verbal

No se trata ahora de conocer los autores de literatura de los Siglos de Oro, ni del siglo XIX, ni de leer y disfrutar con sus obras; no hablamos sobre los superlativos, ni sobre la importancia de la sintaxis en la construcción de oraciones; no intentamos analizar el contenido de un poema, ni estudiaremos las tipos de estrofas; ni dedicaremos un sólo minuto de estas clases al estudio de la fonética. No.

Hablamos ahora de cortesía verbal. Hablamos de comunicarse correctamente cuando enviamos un correo electrónico, de saludar con corrección y siempre que se inicia una conversación o se dirige uno a alguien; de agradecer la acogida en casa de un amigo; de llegar a una tienda y dar los buenos días; hablamos de levantarse en ruegos y preguntas de una conferencia y saber dirigirse debidamente al conferenciante; de hablar pronunciando con claridad; de qué hacer cuando hemos iniciado una conversación y hay que detenerla por razones ajenas a nuestra voluntad; hablamos de no gritar por la calle; de saludar sin aspavientos; de ser sensible con el prójimo y mostrarlo a través del uso del lenguaje; de tener en cuenta quién es el receptor de nuesrto mensaje y cómo le pueden afectar determinadas palabras; hablamos de no usar palabras groseras; de emplear la vertiente culta del lenguaje por mucha confianza que tengamos con el receptor; hablamos de hablar de usted a quienes debemos ese distingo y a saber concordar los verbos cn el sujeto en esa persona verbal; hablamos de no dar dos besos al darnos la paz en la iglesia; ni de llamar a alguien usando el sonido "sh"; de evitar motes o determinadas formas de tratamiento con desconocidos; hablamos de usar las expresiones "por favor", "gracias" y "de nada" y de no referirse a cosas desagradables en nuestra conversación; de no bostezar mientras nos hablan; de no distraer la mirada en algo que no sean los ojos de nuestro interlocutor; de evitar la sátira y la ironía cuando hablamos con personas que conocemos poco; de no hablar demasiado de uno mismo; de escuchar al otro, porque ha de importarnos lo que dice y de que se note que nos importe; de no usar el imperativo de manera seca, sino acompañarlo de un "por favor" o sustituirlo por una forma condicional que suavice la petición; hablamos de no hablar en voz baja a una persona delante de otra; de agradecer los halagos que nos hacen a nosotros o a nuestros familiares; de no contestar lacónicamente cuando se esperan más palabras por ser el ambiente propicio; de no desmentir a la persona que habla de forma abrupta; de no auxiliar a la persona que ha olvidado una palabra haciéndole ver que sabemos más que ella; de mostrar sopresa, tristeza o alegría según el tenor de la conversación y lo que el receptor espera transmitirnos, es decir, alegrarnos, sorprendernos o entristecernos con las circunstancias que a él le han hecho alegrarse, sorprenderse o entristecerse y que ahora quiere compartir con nosotros; hablamos de no expresar semejanzas físicas entre nuestro interlocutor y alguien que sabemos que puede disgustarle...

Esto es cortesía verbal y he querido dedicar un tiempo en este curso de 4º ESO para reflexionar sobre ello con los niños. Hemos de comprender que la relación es una función esencial del ser vivo y que al prójimo hay que quererlo y mostrarle el respeto y cariño que le debemos. La cortesía verbal supone una consideración hacia el prójimo y es carta de presentación, como el lenguaje en general. Se trata ahora de ponerlo en ejecución (o de seguir haciéndolo).

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