sábado, 21 de enero de 2017

La iglesia de Capuchinos, una sucursal de Taizé

Anoche, en la iglesia de los padres Capuchinos tuvo lugar la Adoración de la Cruz, la cual coincide con la semana de oración por la unión de los cristianos.


Me sorprendió la cantidad de personas que había allí, cantando y rezando. El ambiente era agradable y tranquilo, un clima de oración que invitaba a meditar y a quedarse allí rezando hasta que terminase el evento. Después de concluido, pudimos saludar a muchos padres, profesores, alumnos y exalumnos, además de numerosos hermanos de la Hermandad de la Defensión, sacerdotes y seminaristas menores que se alojan en el colegio (agradezco las fotografías a Borja).

Durante la adoración, se vivieron bonitas escenas que nos recordaban la unión que entre los cristianos existe. Había verdaderas colas para confesar y para apoyarse durante unos minutos en la figura del Cristo de la Defensión, en su Cruz y meditar junto a ella. Muchas personas se emocionaron y muchas también se saludaban con efusivos abrazos y sinceras sonrisas.

Me impresionó que muchos de nuestros alumnos voluntariamente vinieran a una hora en la que podían estar saliendo con sus amigos, o divirtiéndose en otros lugares. El hecho de que se sientan llamados a pasarse por la iglesia y compartir un rato de oración puede crear un hábito sano, ya que cuando se conoce algo bueno, se busca la repetición. No importa que os quedarais allí la hora entera que duró el acto, o un cuarto de hora o que entrarais y salierais sin más. Lo importante es que conozcáis este medio de oración y que sepáis que podéis volver cada vez que lo necesitéis u os apetezca alejaros "del mundanal ruido" y pararos a reflexionar y orar. A veces tenemos que fernar el ritmo de vida que llevamos y reflexionar. Compartir con Dios nuestras inquietudes y nuestras alegrías, logros, fracasos, proyecto de vida, etc. es importante y agradable.

Os animo a acudir al evento en años venideros. Supone una pausa en las aceleradas vidas, un tiempo para pensar y orar que resulta reparador y tranquilizador.

No me atrevía a hacer fotografías allí por si saltaba el flash, restando magia al momento, pero Borja me envió estas preciosas fotos.

Aprovecho para felicitar a don Francisco Marín y a don Juan Carlos Pérez y sus coros por la belleza musical que aportaron en la noche de ayer a nuestra meditación y por hacer que ésta fuese mucho más profunda.

1 comentario:

Sara Fernández Malvido dijo...

Buenas noches Señorita:
Me alegro mucho de que le gustara la Adoración. Yo llevo ya tres años participando en ella y para mí es un momento muy mágico. Espero seguir acudiendo muchos años más, porque merece la pena ese rato de encuentro con Dios.
Un saludo, Sara Fernández de 3ºA