lunes, 13 de febrero de 2017

Así vivían en los Siglos de Oro



Vamos a empezar a preparar ya la celebración del Día del Libro, concretamente en 3º ESO, el día de los Siglos de Oro. Para ello los niños van a decidir qué obras de teatro representarán y qué poemas de aquellos tiempos recitarán. Javier, de 3º B, ya tiene claro que va a hacer alguna escena de "la vida es sueño", de Pedro Calderón de la Barca.

Vamos a acompañar estas actuaciones de bonitas indumentarias que corresponden a los siglos XVI y XVII, la moda del Renacimiento y del Barroco. Para esto me gustaría aclarar algunos aspectos de la moda en aquel tiempo.

Los hombres gustaban ir de negro, quizás por la seriedad que proporcionaba este color, y su vestimenta variaba, al igual que en el caso de la mujer, según la clase social, si bien es cierto que en todos los estamentos, incluso entre las clases menesterosas, se intentaban guardar las apariencias y no era extraño ver a menestrales que vestían con raso y terciopelo. Se llegó al punto de prohibir por parte del Gobierno el lujo en el vestir, al que se consideraba en en parte responsable de la ruina del país.

En la cara de la otra moneda, se veía a personas que tenían que remendar más de una vez sus gastadas prendas de vestir y que se intercambiaban la ropa para poder salir a la calle, pues solo tenían un jubón, o una capa. La capa también indicaba la posición social: cuanto más corta, más noble era la persona, de modo que los campesinos la llevaban hasta los pies, a los comerciantes les llegaba por la cintura y los ricos llevaban capas cortas, muchas veces a media espalda.

Los hombres:


Durante el reinado de Carlos I las prendas de vestir llevadas por los hombres eran básicamente el jubón, calzas y sayo (lo habéis escuchado en el refrán "hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo"), una prenda con faldas que se ponía sobre el jubón. A partir de 1530 el sayo fue sustituido por un chaleco sin mangas (coleto) y también por otra que sí tenía manga y era de origen militar (cuera). Otra prenda de abrigo era la "ropa", abierta por delante, y forrada de piel (si la piel era de cordero se llamaba "zamarra"). EL tudesco era como la "ropa", pero sin mangas, para echarla por encima.

Los hombres de las clases humildes llevaban calzones hasta la rodilla o hasta el tobillo, parecidos a los pantalones actuales, una camisa de tela vulgar, una capa y un sombrero de alas anchas y caídas.

Los zapatos eran de piel normalmente. Los zapatos de los hombres pobres solían ser alpargatas con suela de esparto y los campesinos llevaban amplias abarcas de cuero.

Durante los reinados de Felipe II y III los cuellos alcanzaron una complejidad importante: los vemos en muchos cuadros, las lechuguillas, de origen flamenco, que rodeaban el cuello y eran almidonadas para cobrar rigidez. Éstas fueron sustituidas posteriormente por u cuello amplio orlado de encajes que caía sobre los hombros y espalda.

Las capas, espadas y sombreros con plumas coloridas (no para los criados) completaban el atuendo. La espada eran sujetas por un tahalí, cinta  de cuero que cruzaba el torso desde el hombro derecho hasta la cadera izquierda. Eran irreconocibles si se embozaban en sus capas y se tapaban la cara con el sombrero.

A partir del reinado de Carlos V se pusieron de moda las cuchilladas en mangas y calzones, que dejaban ver los coloridos forros interiores de las prendas. También en este peinado se puso de moda la espesa barba y el pelo corto, tal como vemos a las figuras masculinas de los cuadros de El Greco. Durante el siglo XVII se invirtió la costumbre, pues comenzó a llevarse el pelo algo más largo, como podéis ver a Felipe IV en el cuadro que aparece en vuestro libro de texto y la barba se redujo a una perilla o un bigotillo.


Las mujeres: 

Las mujeres humildes vestían con faldas largas lisas y sencillas camisas y una pañeleta o manteleta triangular, que se llevaba por encima de los hombros y se anudaban sobre el pecho. Se abrigaban con mantos, hechos de paño de lana.

En cuanto a la vestimenta más suntuosa, la prenda más llamativa era el guardainfantes, un armazón que ahuecaba la falda por medio de ballenas, de cintas, de cuerdas y varillas, cuyo uso decayó al pasar de los años, en parte por la incomodidad que suponía (las mujeres tenían que ponerse de lado para cruzar las puertas) y por la crítica de los moralistas, pues era una prenda que disimulaba los embarazos. La anchura de las faldas contrastaba con la estrechez de los talles y los corsés, que oprimían el pecho. Las mangas eran normalmente acuchilladas.

En lo relativo a los escotes, las prendas durante la primera parte de los Siglos de Oro, estaban abotonadas hasta el cuello, pero el escote fue ampliándose, hasta que fue prohibido excepto en el caso de las prostitutas.

El vestido femenino era muy largo, llegaba hasta los pies, que nunca se mostraban. Los zapatos eran cerrados.

Los adornos eran muchos y valiosos. Las clases aristocráticas tenían prendas cuyos botones eran piedras preciosas (rubíes, esmeraldas...).

Las mujeres solían ir muy maquilladas y también se perfumaban, con agua de rosas, de azahar, llamada también "agua cordobesa". El zapato que usaban era el chapín ( de ahí viene el nombre de uno de los barrios de Jerez,  Rompechapines). Los guantes eran cortos y abrochados en la muñeca, parecidos a los de los hombres.

Las lentes sin patillas, como als de Quevedo, se pusieron de moda.

El peinado en las mujeres era complejo durante la primera parte de los Siglos de Oro, con trenzas que se cruzaban en recogidos extravagantes. Después se llevó el pelo corto, media melena, con bucles o rizos (los artificiales se conseguían con tenacillas o rizadores) y se adornaba el pelo con plumas, cintas, etc.


Os dejo un vídeo aquí sobre una exposición que se hizo con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de "El Quijote".


http://www.elmundo.es/cultura/2015/04/24/553a35aa22601d127b8b456c.html

Ya podéis ir pensando en cómo vais a vestiros para recrear esta época cuya literatura estamos estudiando.


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