sábado, 4 de febrero de 2017

El patio árabe más árabe que nunca




Corrían los años 50 del siglo XIX en Jerez. Era época de Romanticismo, tiempo de mirar hacia el pasado, de evadirse en el tiempo, de echar mano de elementos de culturas diferentes y lejanas en el tiempo o en el espacio.

En arquitectura a esta recuperación de estilos pasados se llamó "Historicismo". Los edificios presentaban elementos de la arquitectura gótica, bizantina, mudéjar, etc. por lo que los estilos que definían a estos edificios se llamaron neogótico, neomudéjar, neobizantino, neobarroco...

Jerez no fue ajeno al gusto romántico y en una mansión algo retirada del centro, a la que llamaron "la casa del jardín", por lo espléndido de su vegetación y jardines, construyeron un patio, bajo la supervisión del dueño de la casa, Don Diega de Ágreda y Dominé, que recordaba a la Alhambra, en el estilo neomudéjar que se había extendido por España en esa búsqueda de la identidad nacional que supuso el Romanticismo. Nuestro patio árabe es de estilo neonazarí o neoalhambrista, pues, aunque la modulación de los arcos y el grosor de las columnas no son como los de la Alhambra, son muy parecidos. En aquel tiempo, el palacio de la Alhambra no estaba valorado, la tenían como una fonda, descuidada y abandonada. Una serie de viajeros extranjeros, como Gautier, por ejemplo, van a hablar sobre nuestro país fuera de las fronteras. En Jerez hay otro salón así en el palacio de los duques de Algeciras y otro en el palacio Bertemati.

Otros edificios neomudéjares en España son el teatro Falla en Cádiz (lo mencionamos en plena preparación del Carnaval) y la plaza de toros de las Ventas en Madrid.

Entre los edificios neomudéjares, se cuentan algunas viviendas de España, una de las cuales es nuestro patio árabe, que data de 1858, fecha que se lee en uno de los arcos con yesería mudéjar.  Nuestra capilla también forma parte del conjunto de construcciones en que el Historicismo tiene un lugar importante, pues es neogótica.

Sin embargo, hoy es el patio árabe el que merece toda nuestra atención, puesto que con su nueva iluminación, que proyecta en las paredes la geometría de la barandilla, se ha visto realzada su belleza histórica, sus anhelos mudéjares, su pasado romántico y un presente que nos pertenece.

Nuestro colegio no puede ser más bonito.

No hay comentarios: