domingo, 5 de febrero de 2017

No hace ni frío ni calor, hace Federico

Jorge Guillén, según Pepín Bello, decía de Federico, por ser el alma de las reuniones, que "cuando está Federico no hace ni frío ni calor, hace Federico".

Entre los autores de la generación del 27, vamos a detenernos en la figura del poeta y dramaturgo  Federico García Lorca, que está en la cumbre de la literatura del siglo XX.

De todos es conocida la trágica muerte del poeta. Antonio Machado compone un poema como homenaje ante su muerte:


EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA
          1. El crimen
  Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
          2. El poeta y la muerte
  Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
          3.
  Se le vio caminar...
                      Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!!

Son unos versos de una fuerza expresiva imponente. Al principio del poema, la imagen que transmite el primer verso, "se le vio caminado entre fusiles", es tremendamente efectista...Antonio Machado quiere que nos fijemos en dos realidades: el poeta, por un lado, una persona de lo más humana (da énfasis a esta idea de humanidad y cercanía, de cariño hacia el poeta, cuando más adelante lo llama por su nombre, Federico) y los fusiles amenazantes y fríos como la noche al filo del amanecer. Federico García Lorca seguía en pie, andando entre los fusiles, caminado hacia su propia muerte. La calle es larga y se dirigen hacia el campo.  Nos hace Antonio Machado ser testigos de este prendimiento, según el punto de vista del mismo, como si hubiéramos estado allí mismo, viendo cómo don Federico era capturado vilmente (sabemos que fue asesinado con engaño, pues a la familia del poeta don Luis Rosales, en cuya casa se encontraba don Federico esa noche, como muchas otras, se le aseguró que nada iba a pasarle).

En ese clima hostil, los verdugos hipócritas que rezan a Dios mientras hacen precisamente lo que condena el Dios cristiano ("no matarás") no se atreven a mirarle a los ojos. Su Dios es el odio, la ceguera, la ignorancia, el ensañamiento. La mención a Dios en el poema, de boca de los homicidas, es todavía más significativa si se piensa que la detención del poeta se encomendó a  Ramón Ruiz Alonso, ex-diputado de la CEDA, una confederación de partidos radicales, en cuyos presupuestos  subordinaban el sistema político a la necesidad de la supremacía de la Iglesia católica.

De nuevo los versos "Muerto cayó Federico-sangre en las sienes y plomo en las entrañas-" reflejan la vulnerabilidad de don Federico, gran poeta, pero, sobre todo, excelente persona. La imagen que usa don Antonio es cruda, al estilo de las efectistas metáforas creadas por los de la generación del 27.

A esto sigue la paradoja de que el crimen (carga semántica importante del sustantivo, con el que protesta agriamente, señala como asesinos a quienes fueron responsables de la muerte del poeta y dramaturgo), el crimen fue en Granada, ¡pobre Granada!, en su Granada...Con la repetición y personificación del nombre de la tierra de Federico expresa lo absurdo del asesinato de don Federico y lo ladino de quienes lo llevaron a cabo en su propia patria chica, que él tanto quería.

No sé si me podéis trasladar vuestras impresiones después de leer las otras estrofas.

Además, hay un material que a mí al menos, me  resulta muy curioso. Lo primero,Vídeo de su vida con testimonios de personas que lo conocieron, es un vídeo en inglés. Tiene también la seducción de la traducción de las intervenciones de personas con un habla de pueblo andaluz al inglés. Los traductores han tenido que disfrutar, pues el habla, el acento, las palabras y expresiones son muy de señores mayores de pueblo andaluz.

En este vídeo, Luis Rosales, amigo de Federico García Lorca y en cuya casa se hospedaba cuando vinieron a buscarlo para matarlo, se revelan aspectos interesantes y desconocidos del poeta, como sus ideas políticas, que no coincidían con una República exactamente, según cuenta su amigo el poeta, Luis Rosales, a un señor que estaba grabando su voz sin saberlo él. Vídeo interesantísimo en el que Luis Rosales habla de Federico, de su muerte y de sus anhelos políticos

En todo caso, sí me gustaría que, aparte de las condiciones de su muerte, que fueron horribles, propias de un tiempo de guerra en el que había odios y se cometieron todo tipo de crímenes, lejos de recordarlo por cuestiones que solo competen a él y su vida privada, recordemos a don Federico García Lorca por su humanidad y la calidad de sus obras que la reflejan, y, además, por lo prolífico que fue. 

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