jueves, 9 de marzo de 2017

Exámenes por todos lados

Así jugó Alberto V. con el doble significado de la palabra, cuando les dije que hoy íbamos a hacer examen de conciencia en la capilla con motivo de la Cuaresma.

Como en Adviento, durante la Cuaresma tienen lugar en el colegio las penitenciales. Todos los cursos de Secundaria pasan en este tiempo por la capilla para tener su confesión con el capellán, don Francisco Párraga.

Mientras éste confesaba a cada alumno, el resto iba haciendo examen de conciencia conmigo. Les fui haciendo preguntas para que meditaran, oraran, reflexionaran sobre un montón de cuestiones relacionadas con su vida cristiana: si continúo cumpliendo mis deberes de cristiano o los he abandonado; si he abandonado mi fe o la he descuidado; si alguna vez he tratado mal a los demás; si ayudo en casa; si me he entregado a la pereza; si alguna vez he recibido a Dios en comunión sin interés; si he faltado a la Santa Misa; si he contestado alguna vez mal a mis padres o profesores; si me he peleado con mis amigos; si he envidiado sus éxitos; si he odiado a alguien; si he sido egoísta; si he antepuesto mi comodidad a mi sacrificio por los demás; cómo concibo la Cuaresma y la Semana Santa; si verdaderamente en la imagen de Cristo trasciendo y veo algo más que la materia o me fijo solamente en detalles
materiales; si he desaprovechado la oportunidad de ayudar a alguien...

La Cuaresma es tiempo de arrepentimiento y depuración del alma. Intentamos mejorar, perfeccionarnos, tender al ideal. Para esto hace falta hacer una parada en nuestras vidas ajetreadas y realizar este tipo de actividades. Espero que haya sido útil.

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