sábado, 18 de marzo de 2017

Una tarde de viernes en casa de la familia Moreno Peña


Una de las veces que en clase estuvimos hablando de  la figura de D. Antonio Machado, me referí q la copa que en Baeza, en el aula del profesor, vi situada bajo la mesa. La palabra "copa" tiene, además de la acepción más habitual de utensilio de cristal en que se sirve un líquido, la de brasero de metal en forma de copa con asas para ser trasladado de un sitio a otro.

Fue entonces cuando los hermanos Moreno me dijeron que en su casa aún se usaba la copa de cisco y picón que era la acostumbrada antes de inventarse este tipo de utensilios eléctricos. Les pedí una fotografía y su familia, acogedora como ninguna, me invitó a ir a su casa para verla funcionar in situ.

Como quiera que iba pasando el tiempo y llegando el tiempo primaveral, José me advirtió que iban a dejar de utilizar el brasero pronto y me sentí en la urgencia de acudir presta si es que quería ver la copa en cuestión.

Me encaminé hacia su barrio un agradable viernes del mes de marzo en que en la calle ya olía a azahar y la tarde invitaba al paseo, un agradable paseo hasta casa de los Moreno, donde me esperaban su madre, hermanos e incluso algunos de sus primos, además de la gata, llamada Celeste por el color de sus ojos, la cual es la que años atrás se rescató en la gruta. http://lenguayliteratura4eso.blogspot.com.es/2012/01/alumbramiento.html.

Me encantó ver a la gatita, ya crecida y viviendo como una reina en esta casa donde se concita tanto arte y se come tan bien. Ya José nos daba cuenta de ello en el artículo que para El  Alumnario escribió en el primer trimestre.http://alumnario.blogspot.com.es/2017/03/l-c-o-m-i-d-a.html La madre de José y Ángel cocina para la calle, para cualquier particular que le apetezca llevarse a su casa un buen guiso de cola de toro, una exquisita ensaladilla rusa, una sabrosa carne mechada o lo que quiera que se le plantee, pues es una cocinera fabulosa. Yo misma tuve la ocasión de comprobarlo, pues me regaló unas torrijas que sabían a cielo. Después de esto, les he pedido el teléfono a los hermanos Moreno, pues este contacto no se puede perder. Si alguien lo necesita, no tiene más que pedírmelo.

En cuanto a la gata, es muy posible que tenga el ritmo flamenco metido en el cuerpo, así como esa hospitalidad tan propia de la casa, que agasaja a las visitas, haciéndolas sentir como si una fuera una más de allí. En todo momento, la gata, que parecía que creerse humana y un miembro más del barrio de Santiago, quiso estar presente en nuestra reunión, para familiarizarse conmigo, atenta a la novedad.

Me recibieron allí el padre y madre de familia y todos los hermanos, además de los dos primos que son antiguos alumnos del colegio, muy queridos por nosotros también, los Vázquez Peña, o sea, que el ambiente era muy familiar y agradable.

Me enseñaron la casa, muy bonita, el rincón cofrade, e incluso la escultura que las monjas regalaron al abuelo de los niños, del que no sabía yo que había trabajado años en la Compañía de María, por lo que la madre y tía de los niños pudieron entrar en el colegio y desde entonces no se han retirado de él. Es una casa donde la Compañía de María está muy presente.

Me agasajaron con una copita de vino de la tierra, tuvimos una charla muy entretenida, vi vídeos, fotografías y me presentaron a todo el que llegaba a la casa, una casa abierta para el que llegue, donde parece siempre haber hueco para cualquiera que le apetezca pasar un ratito allí.

Por si esto fuera poco, me ofrecieron una muestra del arte del barrio, pues Ángel tocó la guitarra mientras su madre y hermana cantaban.

¡Y me tenían encendido el brasero, con olor a alhucema y todo! De fondo, el rincón cofrade, marchas de Semana Santa y una presentación de fotografías de pasos del Señor y la Virgen y nazarenos por Jerez.

¡Qué buena tardecita pasé! No quiero ni pensar cómo tiene que ser una Nochebuena en esa casa.

Muchas gracias, familia, por hacerme sentir tan bien.

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