miércoles, 21 de junio de 2017

Para los alumnos de mi tutoría


Debido a que mañana hay excursión, decidí que la despedida de mis alumnos habría de ser hoy, por lo que les leí un pequeño cuento, un libro en miniatura que introduje en la cápsula del tiempo y que me gustaría hacer llegar a todos, puesto que hoy han faltado niños.

Pido perdón por no haber mencionado a todos los alumnos de esta maravillosa promoción, a quienes ya esta mañana he ido escribiendo dedicatorias, con mucho cariño y algo de lástima por la inminencia de su marcha, en los libritos que el AMPA ha puesto a su disposición (gracias, por cierto, a la Asociación de Padres un año más). En este caso, quise dirigirme a los alumnos de 4º "A" y lo hice con estas palabras:



"UN NOMBRE PARA EL BEBÉ"

Éste es el cuento de un curso...no,... de un bebé..., de un curso que fue un bebé.

El curso acabó;
nueve meses transcurieron
y el niño nació.
Varios nombres se me ocurrieron.
¿Cuáles fueron?

¿Ana? No,
porque me recordaría mucho a la niña sin zapatos y con las piernas cruzadas y me apenaría.

Podría llamarlo Antonio, como su hermano, pero no, porque me iba a acordar del niño dulce y educado a quien, nunca supe por qué, sus padres no querían (es una broma entre él y yo).

¿Blanca?¿y si se pasa la vida jugando con su pelo? No,...

...Puede ser que José, pero el niño puede salirme torero, ¡qué miedo!

¿Sofía? ¿Y recordar siempre esa sonrisa que ya no estará? Demasiado doloroso.

Chloe es nombre de empresa de moda, pero podría abrir su propia empresa y hacerle la competencia a Amancio Ortega...¡y con ese tipazo! No.

Carlos podría estar bien, pero para locas, yo.

¿Y si lo llamara Alberto? No, a ver si el niño me sale karateka y me mata de una patada, o me sale actor y me engaña siempre...

Víctor puede cuadrar, es tan bueno... o tan pelirrojo..., depende del Víctor.

¿O quizás Laura? ¿Cómo olvidar a mi niña de los ojos azules?

Jesús,...definitivamente no, que se lo lleva una ola y no lo vemos más.

Podría bautizarlo como Javier, pero  me daría hambre cada vez que lo llamara.

Pedro...Pedro estará bien,...aunque mejor que no, porque el niño iba a estar preguntándome todos los días qué entra en la global.

Juan Carlos...¡en la vida!, que me va a marear con el spinner.

Y si se llamara Belén podría saltarme el ojo con el palo de un violín.

¡Marina es el nombre!... ¿o Patricia? Con cualquiera de estos nombres tendría garantizada la diversión.

Puede que Álvaro, pero entonces podría salir o muy muy, pero muuuuy tranquilo, o muy nervioso, porque tengo dos Álvaros en clase que son dos extremos.

Bea está muy bien, un nombre de persona inteligente, pero los gemelos dan tanto trabajo...

Paula es fantástico, un nombre de niña diez.

Y Jaime Tomás,... un nombre de poeta, de niño sensible y bueno, pero no bajaría el parte.

¿Lucía? ¡No! Me da pena que se vaya del colegio,...aunque sería una buena doctora...

James Henry es un nombre demasiado canadiense para un curso nacido en Jerez.

Juan... puede estar divertido, el niño sería un personaje, como si lo llamara Pablo, entre gugú y tatá soltaría unos monólogos de aúpa.

Irene o María...o Irene María,...o María de las Irenes, pues a los dos nombres los tengo unidos en mi pensamiento, ¿por qué será?

Decidí no ponerle ninguno de estos nombres. ¿Cómo ponerle un solo nombre y desechar los demás? No podemos prescindir de ninguno de ellos, porque todos y cada uno de ellos conforman la realidad de estos nueve meses de risas, de bromas, agobios, de Niña María, de maratón, de viaje a Madrid, de exámenes, de sorpresas, de Juan y Medio, de piruletas, de nubes en los murales, de iniciales de los nombres de los alumnos, estos meses de embarazo que llegaron a su fin, el cual, sin embargo, es el principio e una vida, el nacimiento de la promoción de antiguos alumnos del curso 2016/17.

Decidí ponerle otro nombre, un nombre que espero que os parezca adecuado y que leeréis en el blog, junto a mi despedida y mis deseos de que tengáis las vacaciones felices que merecéis todos.

No os olvidaré, ni olvidaré al bebé que vimos crecer entre todos. Espero que sigamos en contacto y que podamos seguir viendo a nuestro niño , que se hará grande, será mayor de edad, adulto, y cuando sea ancianito, espero que recuerde con cariño este colegio, estas cuatro paredes del aula de 4º A que lo vieron crecer y a esta tutora que tanto quiso mimarlo.

¡Hasta siempre, "promoción bebé"!

FIN



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